Tribuna cofrade

José Castaño Rubiales

Marquillo, el sayón de Jesús Nazareno

Sin género de dudas, la figura de Marquillo es, en la Semana Santa de Jerez desde hace siglo, una figura que, por la ferocidad de su imagen, conseguiría tener grandes enemigos y algunos defensores.

Mientras, “las Mañanitas de Jesús”, cuando mucho de nuestros padres, sus mujeres, nuestras madres iban acompañando a Jesús, sus pequeños hijos todavía con legañas en los ojos nos horrorizaban ver la horrenda cara y la sonrisa burlona de Marquillo pareciendo disfrutar de tirar de la soga que Jesús llevaba en su santo cuello.

Durante muchos años se habían suscitados grandes discusiones entre algunos dirigentes de la Hermandad con los hermanos y hermanas, motivadas porque estos últimos se negaban a que le colocasen en el cuello de Jesús la soga de la que tiraba Marquillo.

Estas discusiones, algunas tan subidas de tonos como dañinas para la Hermandad, eran tan continuas como antiguas, ya que muchos antiquísimos y emblemáticos hermanos también eran contrarios a que Marquillo fuese delante de Jesús en el paso. Todos coincidían que el sayón le quitaba la visión a su venerada Imagen.

La tozudez de aquella primitiva Junta de Gobierno hizo que muchos hermanos se diesen de baja, diciendo que solo volverían para acompañar a Jesús cuando quitasen del paso al sayón.

Nadie esperaba que una “Noches de Jesús”, cuando se recogió la procesión, se escuchara un gran estruendo en la capilla de Letrán. Y descubrieron que habían tirado a Marquillo desde lo alto del paso y le habían partido una oreja.

El genial y querido poeta Antonio Gallardo Molina, en su pregón a Jesús en la década de los 80, con su habitual bondad, quiso interceder por Marquillo dedicándole un bello poema en el que afirmaba que Marquillo no tiraba del cuello de Jesús, sino que iba delante del Señor porque iba enseñándole Jerez.

El poeta y hermano de Jesús, José González Moreno “Pepillo”, en  su segundo pregón a Jesús el año 1999, también intercedió por Marquillo, diciendo que Jesús había venido al mundo precisamente para perdonar a los pecadores y él fue una víctima de la Historia Sagrada.

Antonio León Manjón recordaría con auténtica gracia este hecho diciendo: “Al pobre Marquillo desde que lo tiraron del paso, le tuvieron que pegar la oreja con polvo de ladrillos”

Anejas y curiosas historias sobre Marquillo en las que aparecen las grandes expectaciones que siempre provoco en la Semana Santa jerezana tan extraña figura.

Esta me la rubricaría ese buen gitano y amigo, José Suárez Peña, contándome que las antiguas mujeres del Arco de Santiago, las mañanitas de Jesús, después de recoger a nuestra Señora de la Piedad en la ermita del Calvario, les cantaban la siguiente letra: “Por el Angostillo, baja Jesús / jalao por Marquillo”.

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