Huelga de médicos
Prevista el 14 y 15 de enero

Venezuela y la lección de Irak

08 de enero 2026 - 03:04

Hace casi justamente un año, el 23 de enero de 2025, este Envío consistió en un asombrado repaso de los últimos meses de Donald Trump hasta su épica reconquista del poder. La columna concluía: la Trumpiada continúa. Hoy puede afirmarse que el presidente norteamericano ha protagonizado un año meteórico para confusión de sus innumerables enemigos, y lo ha coronado con una operación político-militar de una brillantez tal que reduce a meras chapuzas todas las intervenciones exteriores de cualquier potencia desde la II Guerra Mundial.

A la dificultad extrema de apoderarse de un personaje como Maduro en su propio búnker, sin haber sufrido ni una baja, y llevarlo esposado a Nueva York, se une ahora lo que constituye un intento aún más difícil, una hazaña mayor: procurar una transición hacia la democracia que eluda los riesgos de una ocupación militar del país como la que se llevó a cabo en Irak, pesadilla que Trump y sus asesores tienen muy, muy presente según parece.

Tras su apabullante demostración, Estados Unidos podría haber destruido el régimen chavista, disuelto su ejército y su policía. Es lo que se hizo en Irak, creando un vacío de poder que las fuerzas de ocupación nunca pudieron llenar. Buena parte de los enormes problemas, de los miles de muertos y de los inmensos costes económicos procedieron de aquel gravísimo error. De haberse caído en Venezuela en la misma apetecible tentación, hoy –¿puede alguien dudarlo?– Caracas estaría sumida en el caos y, muy probablemente, en un país en el que hay milicias chavistas armadas en cada barrio y en cada pueblo, se estarían formando guerrillas al estilo colombiano en selvas y montañas. No habría forma de improvisar unas fuerzas armadas eficaces y adeptas a un gobierno, como sería el de Corina Machado y Edmundo González, sin una firme estructura política detrás, y muy pronto tendrían que ser los norteamericanos quienes cargaran con los muertos y los gastos. Esto es justamente lo que Trump ha dicho y repetido que nunca hará.

Se ha elegido una solución nada estética, que a nadie agrada, que solo puede ser temporal, pero que, de salir bien, permitiría un cambio hasta ahora impensable en Venezuela. ¿Hay otra mejor? No obstante, se hace ya imperativa la liberación de los presos políticos y la devolución de las libertades básicas, secuestradas desde hace décadas.

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