La medalla de Ayuso

Editorial

22 de junio 2024 - 11:10

En política, compartir enemigo personal no puede ser una razón objetivable para que la institución que se gobierna condecore a un dirigente extranjero sin calibrar las consecuencias para el país. Argumentar en un boletín oficial de una autonomía que la razón son “los importantes vínculos” linguísticos, entre otros, que comparte Madrid con los argentinos, no explica que pueda atribuírselos a Javier Miley, más allá de que Isabel Díaz Ayuso haya enriquecido su discurso institucional con el término “carajo”. Así que cabe deducir que la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid con la que ayer distinguió al mandatario se justifica en el enfrentamiento que éste mantiene con Pedro Sánchez. Pero esta ocasión, el gesto populista al que tan aficionada es la presidenta madrileña excede de la anécdota y supone una injerencia en la política exterior española. El Ejecutivo nacional retiró de forma permanente a su embajadora en Buenos Aires después de que, en un acto electoral de Vox en Madrid, Milei tachara de “corrupta” a la esposa del presidente y vertiera duras descalificaciones contra Sánchez, invectivas que luego ha reiterado. Se puede disentir con rotundidad del alcance del conflicto diplomático generado con esta medida, que también responde a un agravio personal. También se puede reprochar que Sánchez no desautorizara el comportamiento trumpista de su titular de Transportes, Óscar Puente, que abrió hostilidades al insinuar que el dirigente argentino era consumidor de estupefacientes. Incluso censurar que al margen de las diferencias políticas no se felicitara oficialmente a Milei cuando venció en las elecciones y que se abandonara a su suerte al Rey, que sí acudió a su toma de posesión. Pero Ayuso ahora ha jugado con la diplomacia para engordar su agenda y su causa personal. Y ha comprometido incluso a su presidente nacional, Núñez Feijóo, que optó por una agenda alternativa. Fue desleal y no sólo con el Gobierno.

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