Curiosidades

El cocodrilo de la laguna de Torrox, en Jerez: No era una leyenda y tuvo un triste final

'Juancho', en la caja donde fue transportado tras ser capturado.

'Juancho', en la caja donde fue transportado tras ser capturado. / PASCUAL

Hay leyendas que parecen reales y realidades no aptas para incrédulos. Este que os contamos a continuación, corresponde al segundo caso…

A finales del verano de 2007 comenzaron a oírse las primeras voces de alarma alertando de algo asombroso: la presencia de un cocodrilo en la laguna de Torrox. En un principio parecía increíble, dado que las fuerzas de seguridad no lo hallaban y los vecinos tenían miedo pues se trataba de una especie bastante peligrosa.

Los medios de comunicación nacionales también se hicieron eco de la asombrosa noticia, pero pasaban los días y no encontraban rastro del reptil, a pesar de los esfuerzos. Hasta la laguna se desplazaron profesionales especializados.

La laguna de Torrox. La laguna de Torrox.

La laguna de Torrox. / @mluisaparra

Triste final

A pesar del miedo, bautizaron al aún supuesto cocodrilo como ‘Juancho’, por el famoso personaje de dibujos animados. También se llegó a afirmar que habían otros dos más (aunque esa supuesta presencia no hay constancia alguna). Lo cierto y seguro es que el famoso cocodrilo de la laguna de Torrox sí habitaba allí y su final no fue precisamente feliz.

El 5 de octubre de 2007, un tirador de élite de la Policía Nacional le disparó con una escopeta y lo alcanzó. Según se publicó en este periódico, “el tiro le amputó la cola y el animal volvió al agua, donde su libertad de movimiento se redujo y fue capturado con más facilidad horas después”. 

Aunque la incertidumbre sobre la captura del reptil fue casi total, trascendió que 'Juancho' fue trasladado al Zoobotánico, “donde los veterinarios hicieron todo lo posible por salvarle la vida, pero además de perder su cola el cocodrilo sufrió lesiones internas, por lo que murió a los pocos días en esta instalación municipal”.

El Ayuntamiento jamás llegó a confirmar la muerte del cocodrilo, incluso, aseguraban que se estaba curando. Sin embargo, un año después se supo que medía entre sesenta y setenta centímetros, no tenía microchip, y por tanto, resultó imposible descubrir quién había sido su dueño o cómo llegó a morar la laguna de Torrox.

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