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Puertas abiertas en un año de gracia mercedaria para la ciudad

  • Jerez vivirá los ochocientos años de la orden de la Merced bajo el signo de la reconciliación

Momento en el que monseñor Mazuelos Pérez bendice ayer a los congregados tras la apertura de la puerta jubilar. Momento en el que monseñor Mazuelos Pérez bendice ayer a los congregados tras la apertura de la puerta jubilar.

Momento en el que monseñor Mazuelos Pérez bendice ayer a los congregados tras la apertura de la puerta jubilar. / pascual

Si el pasado viernes la familia mercedaria, con su comunidad de religiosos de hábito blanco al frente, celebraban un solemne acto cuaresmal con la bendita imagen de Nuestro Padre Jesús del Consuelo, ayer sábado, los actos de apertura de este año intenso de celebraciones daban, litúrgicamente, el comienzo oficial con la apertura de la puerta santa o jubilar.

Un año jubilar es un tiempo de reconciliación, de renovación de los votos individuales que cada cristiano quiera llevar a cabo dentro de un determinado carisma de la Iglesia. Han sido ochocientos años de redención de cautivos cuando San Pedro Nolasco fundara la orden de frailes mercedarios, cuya misión era la de rescatar, ayudar, acompañar y sufrir con ellos, las penalidades del cautiverio en zonas hostiles para los cristianos. Hoy en día, este carisma sigue vigente. No hay afortunadamente cautivos en la vida más cercana que nos rodea, pero sí hay otras penalidades, otras cadenas que nos subyugan y nos amordazan. Las cadenas de las esclavitudes a las que estamos sometidos en la sociedad tecnológica nos lleva a estar atados a un teléfono, a un problema familiar, a un sin sentido en la vida cotidiana. Y ahí está la vocación mercedaria, para acompañar a todo aquel que no sienta su yugo suave o su carga ligera.

Tras ocho siglos de esta realidad tan importante para la vida de la Iglesia, los padres mercedario, herederos de aquellos que vinieron a la frontera, a la vanguardia donde se separaban los reinos cristianos de los musulmanes, esos frailes llenos de fervor por Cristo y María que encontraron a una Virgen Morena en el horno, han sabido mantener el ritmo y muchos jerezanos han asumido el tránsito final bajo la mirada del carisma de la Merced.

Llegan tiempos de celebración y de recuerdo. Y también de reconciliación. Es por ello por lo que la Penitenciaría Apostólica, dependiente de Roma, redacta un decreto en el que se concede a la orden abrir un año jubilar. Los padres mercedarios son conscientes de ello y han querido abrir la puerta principal de la basílica de Nuestra Señora de la Merced Coronada como un signo de reconciliación. "Es un año de gracia del Señor que nos llama a perdonarnos con Él y con los más cercanos y así poder adquirir las indulgencias plenarias a través de la absolución. Hay que tener en cuenta que Merced es perdón también. Por tanto, estamos de enhorabuena en la ciudad por este año de gracia que vamos a vivir intensamente en la basílica. Y quiero hacer un llamamiento a todos los estamentos de la ciudad y decirles que esta puerta estará abierta a todos ellos. Estamos llamados todos a recibir la bendición sacramental, siempre dentro del marco de la Eucaristía", comentaba ayer para este medio el religioso y comendador de la orden en Jerez, el sacerdote Felipe Ortuno Marchante.

El acto de apertura de la puerta santa tuvo lugar ayer a las siete y media de la tarde con una procesión desde la sacristía hasta la puerta en la que el obispo de la Diócesis, José Mazuelos Pérez, que presidió el acto, abrió la puerta no sin antes dar lectura del decreto. Se finalizó el acto de apertura con una oración sacada del rito extraordinario. De esta manera se ha querido asociar el templo basilical con este año excepcional de celebración así como añadirse, con este signo, a las intenciones del Santo Padre el Papa Francisco. Mazuelos Pérez quiso destacar la importancia de este carisma mercedario de gran calado en la ciudad. Ofreciendo a la iglesia diocesana para acompañar este tiempo jubilar en un hecho tan importante para la vida mercedaria.

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