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Fernando Esteso, "Soy un vividor", dando el cante entre pechos al aire

El humorista maño fallecido este domingo a los 80 años fue emblema de chistes e imitaciones en la TVE de los 70, convirtiéndose en estrella del videoclub junto a Pajares en la primera mitad de la década siguiente

Fernando Esteso, el cómico que hizo feliz a otra España

"Pajares, Esteso y Ozores eran los chanantes de la época"

Fernando Esteso en la portada del disco 'Soy un vividor' / Belter
Francisco Andrés Gallardo
- Jefe de sección de Vitally

02 de febrero 2026 - 09:54

Por supuesto que Fernando Esteso, fallecido este domingo en Valencia a los 80 años, pertenecía a otro tiempo, a otras risas, a otro momento de reírse de las cosas. Se le reclama por esos buenos ratos ante el televisor, la pantalla y el oido. Ni sus diez películas con Andrés Pajares, ni las que hizo en solitario como Pepito Piscinas, pasarían el filtro de lo políticamente correcto y el bueno gusto en estos momentos. Ni sus canciones tampoco.

Esteso pertenece a otro tiempo donde la oferta audiovisual era raquítica y apenas un puñado de cómicos, a ratos, aparecían por la TVE única. Una España de salas de fiestas y Teatro Chino de Manolita Chen, donde germinaron algunos de esos nombres unidos a los chistes e imitaciones. Representaban lo básico, lo que gustaba a una clase media que empezaba a prosperar de verdad y aceptaba productos rudimentarios en los que se reflejaba. Porque no había mucho más, porque veníamos de represiones, así que Esteso, que imitaba a Julio Iglesias en su cara, era un regalo cuando aparecía. Sus películas nunca nacieron con pretensiones de calidad. Vistas hoy son solo retazos oportunistas de una época.

Fernando Esteso y Andrés Pajares en una foto promocional / EFE

El nombre de Fernando Esteso se fue quedando como un espectro de lo que fuimos, de lo que se reían los mayores, tiempos nebulosos de un tipo con vis cómica que le chupó un pezón a Estela Reynols. Esto en concreto es ficción, La que se avecina recuperó el apellido Esteso como un chiste en sí mismo. Un recuerdo en off de su estampa achaparrada, nostalgia de cuando él y su compadre Pajares triunfaban por presión demográfica con humor verde, como se decía.

Los videoclubes apenas habían arrancado cuando esa pareja de humoristas de chistes dominaban las taquillas en España con las películas realizadas al por mayor por Mariano Ozores. Las salas de muchas butacas languidecían y el personal empezaba a interesarse por los vídeos bajo demanda, como ahora pero en modo analógico. En las tiendas de electrodomésticos alentaban a adquirir a precios estratosféricos el vídeo (VHS, Betamax o 2000, los tres sistemas) y con las producciones estelares de Hollywood comercializadas con retraso y a cuentagotas, los primeros nombres de interés para ver a domicilio fueron este dúo, Pajares y Esteso, que se acompañaban de actrices con los pechos al aire en situaciones de vodevil costumbrista, al estilo que había gustado durante generaciones.

Esteso, entre los 7'0 y los 80, era un nombre demandado sin tener que aparecer demasiado por televisión, que es donde había encontrado la popularidad hace medio siglo en los especiales de Valerio Lazarov. Esteso y Pajares hicieron diez películas a partir de su pelotazo de Los bingueros, un retrato a brochazos de cómo España habia cambiado y se gustaba con todas sus limitaciones. Los liantes, Todos al suelo o la parodia Yo hice a Roque III (que en 1980 estropeó el estreno de El imperio contraataca) fueron grandes éxitos de un país que mientras descubría nuevos tiempos aceptaba reírse con las reglas de siempre. Esteso y Pajares representaron en cine lo que Telecinco fue en televisión a principios de los 90. Todo eso, risas bajo la lluvia, tenía caducidad rápida: en cuanto crecían, o maduraban, sus espectadores.

Pajares y Esteso, en un anuncio de televisión de principios de los 80.

Esteso y Pajares eran los tipos más populares de la España de los 80. El zaragozano fallecido este fin de semana gozaba además de fama extra por sus éxitos musicales en competencia con Los Hermanos Calatrava, otro fugaz fenómeno inexplicable. Desde las sevillanas de Mariquita la Ye-yé al Bellotero Pop,Los niños con los niños y las niñas con las niñas, La Ramona o Desde que te di el primer zurriagazo. Temas virales, más bien betstias y anacrónicos que tenian de productor a Lauren Postigo, el que sería anfitrión del programa Cantares.

En el verano del 82 Esteso quiso dar un golpe de efecto presentándose con un tema "serio" en el Festival de Benidorm. Con la composición de Augusto Algueró se presentó con Soy un vividor, una romanza animada sobre un tipo que ya el título lo definía: "nunca quise ser el rico del cementerio, moriré feliz y envuelto en un gran misterio", era el estribillo de un inesperado cantante con ciertas dotes. A la crítica musical de entonces no le hizo ninguna gracia la propuesta. Esteso le quitaba el hueco a jóvenes cantantes que buscaban su oportunidad. El fenómeno musical de Esteso, con la discográfica Belter, entró de todas maneras en la fase final. La gala se ofrecía un domingo por la noche en la Primera Cadena y Soy un vividor, autoindulgente, quedó entre los seis finalistas.

Por cierto, en aquel Benidorm 1982 unas chicas con bellas voces, Jerusalem, intentaban salir adelante. Las conoceríamos después como Las Supremas de Móstoles. Juan Antonio Muriel se metía en la final con Princesa, canción compuesta por un entonces desconocido Joaquín Sabina, y fue segundo premio. El ganador fue el chileno Fernando Ubiergo con Yo pienso en ti.

En su andadura por su cuenta a Pajares le fue mejor y cuando dejó de hacer películas con Esteso fue redescubierto en un rol más melancólico, etapa con Moros y cristianos de Berlanga o el Ay, Carmela, de Saura. El de Zaragoza lo intentó por la presentación de programas, aprovechando incluso así el halo de premios de su ex compañero, y no entusiasmó conduciendo La ruleta de la fortuna en los estertores de su amigo Lazarov. Desde entonces, como decíamos, fue más espectro que personaje real. Sombra de lo que fue y leyenda distorsionada de una España en la que ahora no nos reconoceríamos, pero que existió.

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