Xerez CD-Salerm Puente Genil | Crónica Rares mete al Deportivo en la final (1-1)

  • Los azulinos se ganan el derecho a pelear por el ascenso por su mejor clasificación tras empatar a uno y recibirá al Ceuta en La Juventud

  • Los xerecistas juegan la prórroga con diez por la expulsión de Juanca y los visitantes se adelantan con un penalti inexistente

Los jugadores del Xerez CD celebran a lo grande el empate ante el Salerm Puente Genil.

Los jugadores del Xerez CD celebran a lo grande el empate ante el Salerm Puente Genil. / Vanesa Lobo

Xerez CD-Ceuta en La Juventud. La final más sorprendente. El Deportivo empata a uno en un agónico encuentro ante el Salerm Puente Genil y luchará por un puesto en la Segunda RFEF. Los azulinos sufren, pero se ganan el derecho a seguir soñando en la prórroga. 

Un inexistente penalti transformado por Migue García adelantó a los pontanos a los  108 minutos, pero el Xerez CD logró la machada de firmar las tablas sólo tres minutos después. Rares superó a Cristian y desató la locura. Y no era para menos. Los visitantes reclamaron fuera de juego del punta rumano, pero el colegiado no atendió a razones. El sevillano fue lo peor de la semifinal con mucha diferencia.

El partido era clave y tras la derrota en el Polinario por 4-1 ante los cordobeses, Esteban no tenía otra opción que hacer cambios, aunque no fueron los esperados y hubo sorpresas. En defensa, con Dani Laínez con problemas en los aductores, Gonzalo ocupó el lateral derecho y en el izquierdo apareció Joselito en lugar de Ramón Verdú. Y al centro de la zaga volvió Rodri meses después junto a Lucas Correa. El sacrificado fue Dani Jurado.

En la medular, Lolo Garrido se recuperó 'in extremis' de su lesión en Puente Genil y conservó su puesto junto a Álex Colorado. Pato también apareció en la banda izquierda una vez superadas sus molestias, con Juanito como enganche y Carlos Calvo en la derecha. Chuma, como siempre, era el referente.

El partido arrancó intenso, con un Xerez CD con ganas y empuje y un Salerm Puente Genil fuerte, contundente, entrando duro a todos los balones y casi al límite del reglamento ante la permisividad de un colegiado que no estaba por la labor de mostrar ninguna amarilla.

A los siete minutos, por primera vez la grada de La Juventud rugió para jalear una internada de Pato, que se plantó ante Cristian y obligó al portero a lucirse. El rechace no lo cazó Chuma por poco.

Al cuarto de hora fue Juanito el que no se lo pensó con un lanzamiento colocado desde la frontal, el balón tocó en un defensa y se acabó en saque de esquina. Minutos después, otra vez Pato puso a prueba a Cristian, que despejó de puños su tiro.

Eran los mejores momentos de los azulinos, que apretaban y no encontraban la recompensa del gol. En el 21', un remate de cabeza se marchó fuera por poco y en el 22', un córner botado por Carlos Calvo se fue cerrando y casi sorprende a Cristian.

Los visitantes seguían a lo suyo. Nadar y guardar la ropa. Estaba claro que su idea era la de hacer largo el partido. Esteban se vio obligado a mover banquillo a los 26 minutos. Álex Colorado, lesionado, tenía que dejar su puesto a Orihuela.

Los rojinegros intentaban sacudirse el dominio y en el 28', la pizarra de Diego Caro casi funciona. Una falta botada por Yona la remató desde la frontal Lamarca fuera por poco con todo a favor.

A medida que avanzaba el crono, subían los decibelios en la grada contra un colegiado que resolvió una tángana con amarilla para Juanito y Núñez. Los dos equipos enfilaron los vestuarios con tablas y todo por decidir.

Joselito pisa el balón en presencia de Gato. Joselito  pisa el balón en presencia de Gato.

Joselito pisa el balón en presencia de Gato. / Vanesa Lobo

Segundo acto, cambio de rol

El segundo acto arrancó sin cambios, pero con un Salerm Puente Genil mucho más descarado ante un Xerez CD totalmente fuera del partido, perdido ante un rival que dio un paso al frente y que ya en el 48' estuvo a punto de abrir la lata con una acción de Migue García que no terminó en gol de milagro. Era el dueño de la medular y del encuentro tras marcharse del partido Álex Colorado. Sin vigilancia y con un clase tremenda, todo lo que tocaba lo convertía en oro prácticamente. 

Una indecisión entre Cristian y Manolo Cano no lo pudo aprovechar Orihuela, que metió la bota, pero su disparo se marchó fuera (54'). El Puente Genil apretaba con todo y mandaba en el partido, pero no terminaba de resolver con éxito sus opciones de ataque. Ni Lamarca ni Salva Vega estuvieron acertados con el remate.

El Xerez CD lo intentaba a arreones empujado por la grada, pero nervioso, tenso y sin confiar realmente en lo que proponía. Mientras, el rival tampoco aprovechaba una falta directa botada por Migue García que no la pudo rematar Núñez porque el árbitro señaló fuera de juego.

El reloj volaba y la prórroga cada vez estaba más cerca. A los 82', un tiro de Salva Vega pegó en la espalda de Lucas Correa, los visitantes pidieron penalti y la jugada terminó con manos del propio Vega.  

Para que al encuentro no le faltara de nada, Juanca vio la segunda tarjeta en el minuto 87 al intentar frenar una contra. Los azulinos completaban una segunda parte muy mejorable ante un rival crecido, que además iba a encarar la prórroga con uno más.

Prórroga y polémica

Lo que nadie quería sucedió. Treinta minutos más para encontrar a un finalista. La afición, con los jugadores tomándose un respiro, celebró a lo grande que el Ceuta derrotase al Ciudad de Lucena por 1-2 en el descuento.

En el 95', Salvi evitó la catástrofe con un paradón abajo para rechazar un remate de cabeza de Ezequiel Lamarca tras un saque de esquina botado por Jona. Y en el 101', Rares le pegó desde la frontal y el balón acabó también en córner.

Y la segunda parte de la prórroga arrancó igual que la primera, con susto. A renglón, seguido polémica. El árbitro señaló un penalti que nadie vio. El balón dio en el pecho de Chuma. Migue García, con una tranquilidad pasmosa y con calidad ajustó su tiro al palo y batió a Salvi (108').

Con todo en contra, un pase filtrado de Orihuela para Rares lo aprovechó de cine el rumano para definir ante un Cristian que nada pudo hacer para evitar el tanto de la igualada. Un gol que los pontanos protestaron por posible fuera de juego, pero que el árbitro tuvo claro que no fue. Lo peor ya estaba hecho y con un jugador menos. Los minutos finales fueron agónicos. Todo era un descontrol.

Cuando el nefasto Viñolo decretó el final del encuentro, la alegría se desató en La Juventud. El 'sí se puede' fue un clamor. Sólo queda un pequeño paso, como local, ante el Ceuta y con el empate también como resultado válido para subir.

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