Tribuna Económica

gumersindo ruiz

Ética y estética en el empresario andaluz

Quizás este título es pretencioso para hablar de la responsabilidad social del empresario en el momento actual. Pero la semana pasada, en una sesión del Instituto de Consejeros-Administradores, me llamó una vez más la atención la forma en que algunos empresarios se preocupan de combinar la tarea de producir, obtener beneficios, crecer, buscar clientes fuera y dentro, utilizar tecnologías, innovar en lo que les es posible, con unos principios sobre cómo debe funcionar su empresa en la sociedad en que vivimos, con sus cosas buenas y sus miserias.

Hay tres principios que deben tener las empresas, independientemente de su dimensión y complejidad: un buen gobierno, una responsabilidad social y un sistema encargado de controlar que se cumple lo que se pretende llevar a cabo. Incluso una empresa familiar debería tener una forma de gestionar la empresa que no recayera en una única persona, por muy inspirada y capacitada que esté. Claro que esto es difícil en empresas muy pequeñas, pero compartir la estrategia y decisiones importantes es un principio al que debe tenderse siempre que sea posible. El segundo es ampliar el concepto de crear valor o riqueza porque no es suficiente buscar el beneficio, pagar impuestos, y generar trabajo, como a veces se quiere justificar la responsabilidad empresarial. La empresa tiene la responsabilidad de sobrevivir y ser sostenible a largo plazo, y para ello tiene que crecer y, además, cumplir con las expectativas de clientes, proveedores, y de su personal. Una empresa que no se plantea ir más allá del día a día está expuesta a desaparecer en un entorno de riesgos imprevisibles.

Cualquier empresario dirá que también hay unas responsabilidades de los trabajadores con respecto a la empresa, y así es, y no puede haber buen gobierno y responsabilidad social si los trabajadores no alinean sus intereses con los de la empresa, cuando ésta muestra voluntad de que así sea, y gestiona para poder crear buenos empleos. Una empresa con empleos precarios es una empresa en situación de precariedad.

Hemos mencionado varias veces la palabra crecer y el tamaño; la empresa andaluza no es que sea poco productiva porque es pequeña, sino que es pequeña porque es poco productiva, y esto es responsabilidad de la compañía. Las diferencias salariales en Andalucía tienen más que ver con el tipo de enseña en que se trabaja, que por las diferencias entre trabajadores más o menos cualificados dentro de esa firma.

Los principios de buen gobierno y responsabilidad social hay que comunicarlos. La Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), en su nueva etapa, hace hincapié en esta comunicación a la sociedad, en una línea de ser, hacer y contar. Hay empresarios a los que este discurso les resulta ajeno, una retórica de libros de ayuda empresarial; pero hay otros muchos que son sensibles a este cambio de un mundo que se mueve en torno al capital (aunque sea un pequeño capital), a otro que se mueve de nuevo en torno a las personas. El modelo de empresa apalancada en la ética es una razón de ser -una ontología-, pero necesita la estética que da la comunicación, y reforzar así el vínculo social que hoy es la clave política de nuestra sociedad.

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