Centro Pompidou Málaga Nicolas de Staël: la invención de la luz

  • El Centro Pompidou Málaga acoge hasta el 8 de noviembre una exposición consagrada al artista ruso, uno de los secretos mejor guardados de las vanguardias del pasado siglo

'Les Toits' (1951- 1952), de Nicolas de Staël, en la exposición del Centro Pompidou Málaga. 'Les Toits' (1951- 1952), de Nicolas de Staël, en la exposición del Centro Pompidou Málaga.

'Les Toits' (1951- 1952), de Nicolas de Staël, en la exposición del Centro Pompidou Málaga. / Javier Albiñana (Málaga)

Contra viento y marea, contra epidemias, cataclismos y malos augurios, los museos de Málaga mantienen su actividad, ya sea con turistas o sin ellos, para continuar abriendo puertas a las experiencias que sólo el arte es capaz de excitar. Como balance apresurado de los cinco años del Centro Pompidou Málaga, puede decirse que una de sus funciones más dignas de reconocimiento ha sido la de ofrecer lecturas, recorridos y hallazgos alternativos a los discursos oficiales y consabidos de la historiografía, especialmente en lo que tiene que ver con el siglo XX, a través, como jugada maestra, de la reivindicación y proyección de versos sueltos y artífices menos visibles en las pomadas acríticas de los rankings al uso. Para animar el verano, el Pompidou insiste en esta línea con un as digno del más consciente descubrimiento: la exposición temporal presentada este jueves que hasta el 8 de noviembre permitirá a los visitantes conocer (y reconocer) al artista ruso Nicolás de Staël, en cuya obra todo cuanto se da por hecho sobre las vanguardias que cundieron en la Segunda Guerra Mundial que en conveniente entredicho. Despachado habitualmente como un exponente del arte abstracto que se quedó en prometedor, en parte por su corta vida, De Staël demuestra hasta qué punto las referencias habituales en torno al arte abstracto y la figuración como mutua antítesis son, antes que nada, falaces.

'Compisition' (1949). 'Compisition' (1949).

'Compisition' (1949). / Javier Albiñana (Málaga)

La exposición tuvo su presentación este jueves en el Centro Pompidou Málaga de la mano del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre; el embajador de Francia en España, Jean-Michel Casa; y el presidente del Centre Pompidou, Serge Lasvignes (que intervino mediante videoconferencia), acompañados por el comisario de la exposición, Christian Briend; el director de la Agencia Pública para la Gestión de la Casa Natal de Pablo Ruiz Picasso y otros Equipamientos Museísticos y Culturales, José María Luna; el director comercial de CaixaBank en Málaga, Córdoba, Jaén, Campo de Gibraltar, Ceuta y Melilla, Gerardo Cuartero; y el delegado de la Fundación La Caixa en Andalucía y Melilla, Juan Carlos Barroso. El proyecto da cuenta de la buena sintonía reinante entre el Centre Pompidou de París y su satélite malagueño dado que muestra toda la obra de Nicolas de Staël que conserva la institución francesa en sus fondos: un total de 25 piezas, incluidas nueve pinturas y 16 obras en papel. Puede parecer un legado discreto, pero lo cierto es que la trayectoria vital y artística de Nicolas de Staël (San Petersburgo, 1914 - Antibes, 1955) no dio de sí lo suficiente para alumbrar una producción abundante. Como muchos artistas rusos de su tiempo, De Staël buscó en Europa la oportunidad de seguir trabajando en el arte que las autoridades soviéticas habían prohibido por degenerado, primero en Bélgica y a partir de 1938 en Francia, donde sin embargo no se dio a conocer hasta 1944 con una primera exposición en la Galería Jeanne Bucher de París. Y es que en De Staël se dieron dos circunstancias fatales: la opción por un proceso creativo que requería una maduración a fuego lento, contrario a cualquier prisa, y una vida demasiado corta.

La muestra reúne toda la obra de De Staër que conserva el Centre Pompidou de París en sus fondos

Adscrito en sus primeras tentativas a la figuración, De Staël abrazó la abstracción tras su llegada a Francia hasta 1952, cuando recuperó la figuración en lo que en realidad parecía la búsqueda de una síntesis absoluta de la forma más allá de las distinciones entre figuración y abstracción. El artista resolvió la ecuación cuando se trasladó en 1953 al sur de Francia: su obra se llenó entonces de luz, y fue la misma luz del Mediterráneo, en comunión con el paisaje, la que le brindó la clave para adoptar esa unidad de la forma de la manera más cálida, natural y sencilla. Sus paisajes no tardaron en hacerse populares y Nicolas de Staël terminó siendo reconocido como un gran artista y un verdadero caso único en el escaparate de las vanguardias, pero el reconocimiento fue efímero: ni siquiera la luz del Mediterráneo logró evitar que un depresivo Nicolas de Staël se quitara la vida en 1955.

Una de las obras figurativas recogidas en la exposición. Una de las obras figurativas recogidas en la exposición.

Una de las obras figurativas recogidas en la exposición. / Javier Albiñana (Málaga)

La exposición del Centro Pompidou presenta obras de todas las épocas del artista e ilustra de manera didáctica el viaje de Nicolas de Staël a través de la forma hasta la invención de la luz a lo largo de cuatro secciones. El primer periodo se desarrolla entre 1946 y 1948 y muestra obras basadas todavía en una abstracción austera (La Vie Dure, 1946). La siguiente sección abarca el periodo entre 1949 y 1951. En esta selección de obras se aprecia su evolución hacia una pintura en la que predominan los trazos gruesos (Les Toits, 1951-1952). La tercera secuencia, que transcurre entre 1952 y 1953, pone de manifiesto la vuelta del artista hacia la figuración, coincidiendo con su llegada a Antibes y el descubrimiento de la luz mediterránea en sus obras (Le Lavandou, 1952). En esta época retrata paisajes y desnudos, empleando para ello colores significativamente más vivos, y coincide con un momento de especial interés en la música por parte de De Staël (Les Musiciens. Souvenir de Sidney Bechet, 1952-1953 y L’Ochestre, 1953). El último de los periodos artísticos que se pueden seguir en la muestra presenta las últimas obras del artista, con un protagonismo especial de la vida en el taller y las liturgias de la creación (Coin d’atelier fond bleu, 1955).

 

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