Festival de Jerez

El baile en sus dos extremos

Si pudiésemos fusionar las condiciones de Karen Lugo y Saray García tendríamos a una bailaora ideal, un prototipo de artista con el carácter suficiente como para destapar cualquier tarro de las esencias. Una tiene esa pausa necesaria para engatusar al público y un talante creativo que más quisiera el mejor pintor, y la otra tiene garra, tiene descaro sobre el escenario, es una bailaora de la vieja guardia, temperamental y racial en todo lo que hace. Con doctrinas diferentes, lo cierto es que una u otra, cada una a su manera, manejan lenguajes atractivos.

Ayer, no obstante, también hubo otras diferencias. Mientras la primera controló elementos externos como la iluminación, el caso de la mexicana, no ocurrió lo mismo con Saray, cuyo montaje adoleció de esos aspectos, que a priori parecen secundarios pero que poseen una importancia tremenda. Todo entre las dos fue un mundo, hasta el propio atrás, mucho más melódico el primero y más racial y cabal el segundo. En definitiva, dos maneras de hacer el baile y cuestión de gustos.

Karen alzó el telón con una coreografía 'made in Latorre', cargada de sugerencias y equilibrio, coqueteó con las nuevas tendencias y exprimió la gestualidad al límite, todo bajo un halo de control absoluto de la situación. La luz y el vestuario funcionaron con éxito, como también lo hizo el cante, sobre todo Pedro Obregón, excelente durante toda la tarde noche. Se mostró fresca y efectista en los abandolaos y gustó mucho la manera de engarzar sus palos, como la malagueña de la Trini a la que introdujo con criterio.

No obstante, y a pesar de haber absorbido técnica a punta pala, carece de esa chispa, ese último paso que le pueda elevar a las alturas. Por soleá, que remató con aires de Utrera, más de lo mismo.

Saray García, por su parte, compareció en la Compañía escoltada por un amplio elenco artístico. Felipa del Moreno, Tamara Tañé, David Carpio, El Quini y Juanillorro componían el atrás cantaor. Arropada bien por las voces, la jerezana fue todo lo contrario a su predecesora. Por alegrías fue un auténtico torbellino. Cada movimiento desprendió fuerza y con sus muñecas destapó el clásico braceo de la tierra. Como las antiguas. Precisamente, ese arrebato continuado conquistó al público, que aplaudió su compromiso en más de una ocasión.

Tras una ronda de martinetes de sus tres cantaores, se metió por seguiriyas. De negro, Saray fue ganando el pulso al baile con la misma fortaleza y confianza en sí misma. Sus remolinos de jondura y su dominio de los pies fueron subiendo enteros. Aún le falta, pero está en el camino. Lástima que no cuidara lo externo porque bailar, lo que se dice bailar, lo hizo bien, a su forma y a su estilo, pero bien.

Además, en el último arreón, el fin de fiesta, alguno se olvidó del espiritú grupal intrínseco a cantar 'pa' bailar perdiéndose en lucimientos personales innecesarios y que para nada favorecieron a la verdadera protagonista.

Baile - Karen Lugo

Cante: Pedro Obregón y Gema Caballero. Guitarras: Amir Haddad y Claudio Villanueva. Percusión: Kike Terrón. Lugar: Sala Compañía. Día: 4 de marzo Aforo: Tres cuartos de entrada.

Baile - Saray García

Cante: Felipa del Moreno, Tamara Tañé, David Carpio, El Quini y Juanillorro. Guitarras: Pepe del Morao y Francisco Javier Ibáñez. Lugar: Sala Compañía. Día: 4 de marzo Aforo: Tres cuartos de entrada.

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