Jerez

Adiós al Tabanco Corredera 7: “Fuimos pioneras”

Este tabanco era su ilusión de toda la vida. Blanca Gutiérrez (Jerez, 1965) descendiente de familia hostelera, se marchó a Ibiza a trabajar también en el mismo sector. Ocupó un puesto similar al de ‘maître’. Durante los 21 años de su estancia en la isla aprendió muchísimo, por ejemplo idiomas: inglés y francés.

Por circunstancias de la vida, en junio de 2016 la jerezana volvió a su tierra. En un principio, trabajó para su hermana durante 11 meses en un restaurante ubicado en la avenida Tío Pepe. “No era lo que yo quería. Yo quería un tabanco, era mi ilusión”, aclara.

En su retorno a Jerez forjó nuevas amistades. Una de ellas es Rosario Isabel Jiménez, nacida en Sanlúcar aunque afincada en Jerez, quien poco después se convirtió en su socia en el Tabanco Corredera 7, ubicado en la emblemática calle homónima. Un pequeño local del centro que albergaba una cafetería echaba el cerrojazo. Blanca dice que lo tuvo claro en cuanto lo vio. El 28 de marzo de 2018, un Miércoles Santo, abrió sus puertas al público. “Lo recuerdo como si fuera ayer”, rememora Blanca. La intención fue decorarlo de forma acogedora, muy de la tierra, pero también nuevo, con madera y colores albero y burdeos, “muy tradicional”.

El Tabanco Corredera 7 “es especial porque lo abrimos, lo gestionamos dos mujeres que, además, trabajábamos allí. Ahora sí los hay de estas características, pero antes no. Fuimos pioneras. Hasta las mujeres venían solas y quedaban aquí. Tuvimos muy buena acogida”, cuenta emocionada Blanca. También señala la estrecha relación con todos los clientes: “Ellos nos contaban sus cosas, nosotras las nuestras; como una familia”.

El inmueble donde se encuentra actualmente el Tabanco Corredera 7 pasará a convertirse en apartamentos turísticos.

Además de los vecinos de Jerez, ya clientes asiduos, otra gran parte de las personas a las que atendían procedían de otras localidades o, incluso, del extranjero. “Todo el mundo venía a comer la ensaladilla de gambas, aunque vinieran de año en año”. Vinos de la tierra de Bodegas Díez Mérito, el palo cortado, la cerveza bien fría, el quesito y las tapas tradicionales han sido la marca de la casa estos cinco y convulsos años.

Rosario, apesadumbrada, aún se encuentra asimilando el hecho de que conviertan el negocio en apartamentos turísticos. “No me lo esperaba”, reconoce. Ella que también se ha dedicado muchos años a la hostelería, siente mucho que suceda justo ahora cuando mejor les iba. “Al principio tuvimos que arrancar, luego hubo que cerrar por la pandemia, vinieron las restricciones de aforo y este momento que iba mejor que nunca...”, lamenta.

Otra ventana

Tras el cierre definitivo del tabanco este 22 de marzo, Blanca y Rosario cierran una etapa de sus vidas muy enriquecedora. Ambas, coinciden en lo mucho aprendido, ya que, anteriormente, trabajaban en el sector, pero en Corredera 7 ellas eran las responsables de su gestión. Para Blanca supuso “volver a florecer, a mis raíces, disfrutar de la gente, de sus tertulias”.

Aunque manida, cierta es esa frase que afirma que cuando una puerta se cierra otra se abre y en ello andan las dos hosteleras. Rosario, por su parte, trabajará en el céntrico local Tokio, perteneciente a su pareja. Blanca volverá a tener nueva “ilusión” pues ya trabaja en la apertura de otro tabanco en la esquina de calle San Francisco con las Angustias, aunque esta vez lo gestionará sola.

Su intención es abrirlo a mediados de abril, en la misma línea que Corredera 7. Aunque el nombre prefiere no darlo a conocer aún, afirma que será un guiño a las dos décadas que vivió en Ibiza.

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