Estampa, la otra gran feria

Diario de las Artes

La Feria de Otoño madrileña un encuentro perfecto para el arte total de hoy

Gran presencia de artistas andaluces

El gaditano Pepe Baena entre un Warhol y un Genovés.

SIN el glamur que lleva consigo todo lo que encierra ARCO con su parafernalia artística, sus vanidades, sus efímeras circunstancias de cuatro días y su monumental cohetería paraartística, la feria ESTAMPA puede ser considerada, ahora mismo, como la de mayor importancia e intensidad después de lo que ocurre en el febrero madrileño; si se me apura, antes de ARTMADRID, JUSTMAD, DRAWING ROOM o URVANIYT.

Irene Infantes en Alarcón Criado. Premio Estampa.

ESTAMPA nació en 1992 y lo hizo únicamente dedicada a la obra seriada, a la estampación y al dibujo; algo que no fue nada más que una bella idea pero que duró muy poco pues, casi desde el primer momento, su contenido y su filosofía es sólo la de una feria de arte más, donde todo tiene cabida. ESTAMPA, que ha pasado por muchas sedes, parece consolidarse en uno de los pabellones de IFEMA; allí donde ARCO impone su potestad y atrae la mirada -y el dinero- de los mejores coleccionistas. La verdad es que siempre he tenido una especial inclinación por ESTAMPA; me ha atraído infinitamente más que esos satélites que orbitan alrededor de un ARCO estrella sin, a veces, muy bien saber por qué están. Estoy seguro que es sólo por el acomplejamiento de muchos de querer ser lo que no pueden.

Obra de Dionisio González en Di Gallery.

Las miniferias paralelas a la todopoderosa presencia de lo que ideara la gran Juana no son, ni mucho menos y, salvo honrosas excepciones, instituciones expositivas de dudosa envergadura. Viven y se muestran como los peces rémoras junto al gran tiburón. ESTAMPA es otra cosa; está al margen de los fastos de febrero, posee en tamaño justo, se celebra en una fecha, aparentemente, buena -inicio de la temporada y la galerías con la miel en los labios queriendo impresionar-, posee justo rigor en la selección y se está más por promocionar lo verdadero que por ese intento de epatar y generar fascinación superficial y embustera de otros eventos. En definitiva, se trata de una feria feria.

Ricardo G. Urréjola en Ansorena.

La presente edición, trigésimo primera, nos oferta muchas cosas de calidad; es patente la sensatez de un arte que va más allá de tantos planteamientos insustanciales, faltos de sentido formal, que tanto se ha hecho ver en los últimos tiempos, auspiciado por intereses espurios y sus avispados abanderados. Se nota que los artista han apostado por planteamientos de fuerte presencia formal, material y plástica. Se ha observado muchísima y buena pintura; variada y abundante escultura de toda clase y condición estética y formal -algo de lo que se echaba en falta en otras ferias-. La fotografía de buenas argumentaciones y consolidadas estructuras se ha hecho bien patente, dejando a un lado tanta escueta fotografía auspiciada por intereses poco claros. Todo lo cual nos ha hecho plantearnos un desarrollo expositivo de absoluto interés para todos. Buena, pues, una feria que está posicionándose en lo mejor del calendario artístico internacional.

Obra de Paco Pomet en My name’s Lolita.

El pabellón 4 de IFEMA ha acogido una feria que da una mayor sensación de comodidad: Hay mucho, pero bien definido; con stands amplios que permiten una contemplación agradable. Nada más entrar, uno se encuentra con DI GALLERY, la galería sevillana del Muro de los Navarros y con BERLÍN, la que tan acertadamente dirige Jesús Barrera; los stands de ambos muestran bien a las claras su importante labor en torno al arte contemporáneo y su sensato avance navegando en tan complicadas aguas. En Di Gallery, Juan Cruz ofrece el personalísimo trabajo fotográfico de Dionisio González, con esas arquitecturas de connotaciones distópicas; compartían espacio con la fortaleza pictórica de Amaya Suberviola, la serenidad de Rosa Aguilar y la contundencia formal de Miguel Gómez Losada. Por su parte, el stand de Berlín ofrecía una espectacular pieza de Sofía González, con su poderosa visión de una realidad transgredida, minimizada y mediatizada; junto a ella, la magnificencia de un José Carlos Naranjo, cada vez más y mejor pintor; la especia de trampantojo de características referentes al propio arte de An Wei y la lucidez fotográfica de Soleta Rosón. Cerca de las dos galerías sevillanas se encontraba ISOLINA URBULU, la galería que tiene su sede en los montes marbellíes. En su stand nos encontramos con la festiva pintura de Alicia Arlana, el buen realismo de Jaime Velázquez, el poderosísimo eclecticismo de Pablo Mercado, la rigurosidad fotográfica de Bryan Adams y esa escultura a contracorriente de Nanon Morinsk. Siguiendo con la presencia de galerías andaluzas, muy importante, una vez más, la comparecencia de ALARCÓN CRIADO -esta vez participando en la sección comisariada por Lorena Martínez del Corral-, con un magnífico stand lleno de la bella eclosión material de fe plástica que formula la obra de la sevillana Irene Infantes. En ella encontramos un trabajo entusiasta, lleno de energía, sutileza; en definitiva, absoluta esplendidez. Su obra ha merecido el Premio Estampa de la Comunidad de Madrid. YUSTO GINER, ya con galería en Marbella y Madrid, nos presentaba un cuidado y variado stand donde prima la juventud en sus más acertados planteamientos de muy dispar naturaleza. Sus artistas: Alli Conrad, Almudena Lanceolada, Ant Hamlym, Daniel Núñez, Fran Baena, Laura Vinós, Los Bravús, Manuel León, Miguel B, Miguel Scheroff y Ramón Muñoz.

Obra de Sofía González en la galería Berlín.

Otras dos presencias malagueñas en la feria, la importantísima galería de ISABEL HURLEY, con su apuesta total por lo mejor de la contemporaneidad. Para esta vez, tres artista de suma significación: Fernando García Méndez, Chema Rodríguez y Mercedes Pimiento; esta última premiada por la Comunidad de Madrid a una escultura de su serie ‘Superficie neutra’. También de Marbella llegaba REINERS CONTEMPORARY ART, con la presencia del gaditano Juan Miguel Quiñones, que presentaba una muy cuidada instalación festiva influenciada por la obra de Cloes Oldenburg. Asimismo, no se pueden pasar por alto algunas obras que manifiestan el alto nivel de la feria y que, además, sirven para tener muy claro el momento especialísimo que se encuentra el arte que se hace en Andalucía por artistas -jóvenes, casi todos- de aquí. Aparte de las comparecencias ya comentadas, hemos podido contemplar la muy buena escultura del granadino Álvaro Albaladejo (ARTNUEVE); los retratos imaginados -como el del velazqueño Juan de Pareja vestido de los Lakers- del artista residente en El Puerto Daniel Sueiras (MARITA SEGOVIA); los afortunados momentos pictóricos del gaditano Alejandro Botubol y del granadino Jesús Zurita, ambos en LLAMAZARES de Gijón o la pasión material del onubense Ismael Lagares (AURORA VIGIL ESCALERA). Imposible dejar atrás dos artistas andaluces que impactan por su obra especial, llena de connotaciones a contracorriente; ambos compartiendo espacio en una de las galerías españolas importantes MY NAME’S LOLITA: el genial granadino Paco Pomet -padre putativo de muchos de los que hacen de la distopía un recurso plástico- y de la artista de San Fernando, Silvia Lermo. Tampoco se puede uno olvidar de la presencia de otra de las grandes pintoras actuales, la granadina Julia Santa Olalla (T20), una de las artistas con mejor y más segura proyección. Asimismo el pintor gaditano Ricardo G. Urréjola presentaba su cuidadoso paisaje urbano en el stand de ANSORENA.

ESTAMPA permite la conjunción perfecta del arte más grande, la de las primerísimas y eternas figuras, y la presencia serena y sensata de los más jóvenes. Conjuga a la perfección galerías tradicionales, las que han marcado la existencia del mejor arte y aquellas que se van abriendo heroicamente paso en el complejo mundo del arte contemporáneo. Así nos topamos con la gran JUANA DE AIZPURU, sempiterna presencia marcando su absoluta referencia. En su stand, sus grandísimos habituales, Alicia Framis, Markus Oehlen, Cristina García Rodero, Jiri Dokoupil, Heimo Zobering, Rogelio López Cuenca, Miguel Ángel Campano, Pierre Gonnord, Ann-Kristin-Ham y el recordado Luis Claramunt, con dos soberbias piezas. Junto al stand de Juana, galerías de absoluta importancia, Marlborough, Miguel Fernández Brasso, Helga de Alvear, Jorge Juan, Lorenart, Aurora Vigil Escalera o Benlliure, por citar algunas. Por poner un claro ejemplo de esta perfecta simbiosis del ayer cercano y del hoy aplastante, lo que presentaba el stand de la galería MARÍA PORTO de Madrid: un magnífico Antoni Clavé, junto a obras de Antonio López, de Miguel Piñero , varios Oteizas y entre un Juan Genovés y un Andy Warhol, dos magníficos paisajes del gaditano Pepe Baena.

ESTAMPA no es, sin duda, una miniferia o una feria fuera del gran febrero. Es una realidad constatable. El encuentro feliz con el arte con mayúsculas, con la verdadera contemporaneidad, la que unifica momentos, tendencias, artistas y grandes realidades. ¡Tengámoslo en cuenta!

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último