Marco de Jerez La viña no da para más

  • En el mejor de los casos, los viñistas perderán mil euros por hectárea con la merma de cosecha de este año

  • Asevi-Asaja reclama una subida del precio de la uva de 36 a 42 céntimos como mínimo para tener rentabilidad

Un viticultor en una viña del entorno de Jerez.

Un viticultor en una viña del entorno de Jerez. / Pascual

Cansados y sin ilusión, los viticultores rezan para que llegue una buena oferta que les permita un retiro digno con la venta de las tierras y la actividad que heredaron de sus padres, abuelos... La viña del Marco no da para más y el esfuerzo que realizan muchos viñistas por mantener el patrimonio vitícola es ante todo una cuestión sentimental.

“Hay que ser un enamorado de la viña para mantenerla”, asegura Francisco Galán, directivo de Asaja y vicepresidente de los viñistas independientes de Asevi, quien detalla que pese a la depreciación del viñedo del Marco, los más afortunados se topan con algún “mirlo blanco”, generalmente extranjeros enamorados de los vinos de Jerez dispuestos a pagar por encima del precio de mercado.

Asevi-Asaja y las cooperativas han dado la voz de alarma por la falta de rentabilidad del viñedo tras un año ruinoso para los viticultores, en el que el descenso de hasta el 30% de la producción, y por tanto de sus ingresos, ha acabado con la paciencia y las ganas de seguir de quienes acumulan desde hace muchos años deudas y quebraderos de cabeza, por no hablar de la avanzada edad media del colectivo, sin que las expectativas a corto y medio plazo sean halagüeñas.

El precio actual de la uva da a lo justo para cubrir costes en un año con una cosecha normal

En la presente campaña, pese a la fuerte reducción de la cosecha, los viñistas a título independiente han percibido por kilo de uva palomino calificada –la que se destina a la elaboración de los vinos de Jerez– unas 60 pesetas, y es que los viticultores prefieren hablar en la antigua moneda porque, según Galán, “les da vergüenza hacerlo en euros ya que apenas son 36 céntimos"

En pesetas o en euros, el precio es exactamente el mismo desde hace más de una década pese al incremento de los costes de producción, explica el responsable de Asevi, quien sitúa el umbral de rentabilidad de la viña en un horquilla de entre 55 y 58 pesetas por kilo de uva –entre 33 y 35 céntimos–, es decir, prácticamente lo mismo que el precio actual.

En un año normal, sin merma de cosecha, con este importe se cubren gastos, pero si la producción se reduce como en la presente campaña, todo son pérdidas, indica Galán, quien entiende que 70 pesetas -42 o 43 céntimos de euros– sería un precio digno que garantizaría tanto la rentabilidad de la viña como las inversiones que requiere tras largos años sin poder renovar maquinaria y de limitación del gasto por los apuros económicas que atraviesa el sector.

Sólo con el uso de uva del Marco para alcohol vínico harían falta 6.000 hectáreas más de viñedo

Según los cálculos de Asevi, los costes de producción en las viñas del Marco superan de largo los 4.000 euros por hectárea. La producción media de la vendimia de este año no llega a los 9.000 kilos/hectárea, muy por debajo de los 11.428 en los que se establece el límite reglamentario para uva calificada, con lo que a 36 céntimos el kilo y suponiendo que toda la cosecha fuera destinada a elaborar vinos de Jerez, el máximo a percibir por el viticultor rondaría los 3.000 euros.

Dentro de lo malo, porque no se cubren gastos ni de lejos, ese sería el mejor de los escenarios. Pero no es el caso, porque con apenas 6.500 hectáreas en producción, en el Marco de Jerez sigue sobrando uva por la prolongada caída de ventas de los caldos jerezanos, del orden de un 5% anual, y aunque la vendimia de este año se haya quedado corta, las bodegas pueden cubrir sus necesidades de reposición con el excedente del año anterior, que se situó en torno al 10% sobre una campaña normal en el Marco.

En consecuencia, a la uva de los viñistas que no se vende como calificada hay que darle otros usos, ya sea para la elaboración de vinos de la Tierra de Cádiz o con su salida fuera del Marco, previa devaluación de la materia prima. De hecho, en los blancos de la Tierra el precio de referencia de la palomino es de 42 pesetas –25 céntimos de euro–, mientras que venderla fuera es una lotería en función de la oferta y la demanda.

O de adoptan medidas urgentes, vía subida de precios, o habrá una nueva reducción de viñedo, alerta Asaja-Cádiz en representación de su sectorial de viñas Asevi, desde la que apuntan a que el abandono de los viñistas que están en situación límite dejaría la superficie por debajo de las 5.000 hectáreas, la mitad de las que había hace una década.

Asaja se reúne esta semana con Dcoop para negociar la venta fuerta del Marco de uva de la próxima campaña a un precio digno

Al margen de la subida de precios de la uva, entre las más baratas de las denominaciones de origen españolas, los viticultores reivindican con el apoyo de algunas bodegas el aprovechamiento de la uva del Marco para los llamados productos complementarios que se emplean en la elaboración de los vinos de Jerez, en concreto el alcohol vínico con el que se encabezan los jereces, el mosto concentrado rectificado que se usa como elemento edulcorante y el vino de color, cuya utilidad define su propio nombre.

Según los cálculos de Asevi-Asaja, con sólo producir con uva del Marco el alcohol vínico que se añade a los vinos de Jerez para alcanzar los 15 grados exigidos de mínima a los vinos generosos, en el Marco harían falta 6.000 hectáreas más de viñedo.

El debate está sobre la mesa, aunque los viñistas no se quedarán de brazos cruzados en la búsqueda de soluciones, para lo que esta semana reanudarán los contactos con las cooperativas tratar de avanzar en la unidad de acción, al tiempo que se reunirán con el gigante cooperativo Dcoop para negociar un precio digno para la venta fuera del marco de parte de la producción de uva palomino de la próxima campaña.

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