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Una cata única para una ocasión especial. Díez Mérito ha celebrado su 140 aniversario por todo lo alto en Madrid, conmemoración en la que un selecto grupo de periodistas junto a otros invitados del mundo del vino y miembros del equipo de producción del documental 'El Jerez y el Misterio del Palo Cortado' han tenido la oportunidad de disfrutar por primera vez fuera de la bodega de una cata vertical de la solera y las cinco criaderas del Fino Imperial, uno de los tesoros de la firma jerezana.
La cata estuvo dirigida por el enólogo de Díez Mérito, José Antonio Perales, acompañado del director general de la bodega y vicepresidente del Consejo Regulador, Salvador Espinosa, acto que contó con la presencia de Juan Manuel Bellver, director de Lavinia, la tienda especializada en vinos y cuyas instalaciones de Ortega y Gasset sirvieron de escenario al acto.
El Fino Imperial, buque insignia de Díez Mérito, está catalogado por el Consejo Regulador como un amontillado VORS -30 años de vejez certificada-. Se trata de un fino cuya crianza biológica se prolonga hasta el límite, dando paso a un amontillado que se cría en 258 botas estructuradas en una solera y cinco criaderas.
El resultado es un vino de color ámbar, aroma elegante, intenso de vainilla, frutos secos y madera fina, con un paso de boca equilibrado y postgusto prolongado, señala la bodega en una nota, en la que recomienda su consumo acompañado de carnes blancas, pescado azul, platos especiados y quesos curados.
Durante la cata, los asistentes pudieron apreciar la sutil gama de colores de este vino en distintas etapas de su larga crianza, en la que según avanza ganan intensidad las tonalidades ambarinas, manteniéndose el color natural de un vino viejo. La crianza oxidativa presente en la quinta criadera se va agotando da paso en las siguientes a la intensidad y complejidad de aromas hasta llegar a la solera, definida por el experto Julian Jeffs como la de más vejez y mejor paso de boca.
El acto culminó con una cena maridada con vinos de la gama Bertola y otras viejas joyas de la casa, como el oloroso Victoria Regina y el Pedro Ximénez Vieja Solera, ambos catalogados como VORS con una vejez de más de treinta años.
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