Suplemento de Educación

La eficacia del diseño ordenado

  • Abril 2019. Este mes rendimos un merecido homenaje al centenario de la Bauhaus, la Escuela que transformó la forma de entender y compartir el diseño y su funcionalidad

La eficacia del diseño ordenado La eficacia del diseño ordenado

La eficacia del diseño ordenado

En abril de 1919 se abría en Weimar la Bauhaus, la Escuela de Diseño que ha sido considerada como más significativa de todos los tiempos.

Óscar Mariné nos contaba días atrás en la Escuela de Arte que el Diseño es “orden, retícula, eficacia” y recomendaba la exposición ‘El juego del arte. Pedagogías, arte y Diseño’ en la Fundación ‘Juan March’ de Madrid, para referirse a la formación artística y a la influencia de las vanguardias en el mundo que conocemos hoy día. En ese sentido se acaba de estrenar una película sobre los juegos de construcción creados por Alma Buscher.

La profesora de Bellas Artes Marisa Vadillo, en su intervención sobre la Bauhaus reivindicando el papel femenino, declaró que las alumnas y profesoras llegaron a hacer “cosas propias de mujeres” y se dedicaron a transformar el diseño.

Planteamientos tan contundentes como los desarrollados en la Escuela de la que celebramos el centenario llevaron a concluir que "el dinámico triángulo es esencialmente amarillo, el estático cuadrado, intrínsecamente rojo; y el sereno círculo, naturalmente azul", en un prodigio de síntesis gráfica aplicable a todas las disciplinas.

Meyer afirmaba que trabajaban “para las necesidades de la gente” y, en general, se concebía el diseño como forma y función. El diseño debería buscar la belleza de la forma y la funcionalidad del producto.Nos han contado que la Bauhaus, como institución educativa, definió una nueva estética en la integración de las artes “desde la silla en la que usted se sienta hasta la página que está leyendo”.

En este “jubileo bauhausiano” de Bellas Artes y Oficios Artísticos tenemos que celebrar la herencia recibida por la escuela alemana igual que entonces recibieran las influencias del expresionismo, el constructivismo o el neoplasticismo, de la Werkbund o de la Escuela sajona.

El “desaprendizaje” propuesto entonces nos debe seguir conduciendo cada vez más a la experimentación, a la observación de las leyes perceptivas y a la rigurosidad en los procesos proyectuales.

Hoy rendimos un merecido homenaje a la Bauhaus en las páginas de nuestro Suplemento de Educación por cuanto supone de centro educativo, lugar de encuentro filosófico, motivo de análisis psicológico de elementos perceptivos y simbólicos, punto de partida de actividades artísticas de rigurosidad científica, fuente de infinidad de publicaciones y postulados conceptuales y comunidad de fuerte implicación social y seguimiento político.

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