Salvaje agresión en el Alvar Núñez “No garantizan un retorno seguro de nuestra hija al instituto”

  • Los padres de la niña agredida en el centro educativo están a la espera de un cambio de centro del que aún no tienen noticias

La niña agredida, tras el puñetazo y tras ser atendida. La niña agredida, tras el puñetazo y tras ser atendida.

La niña agredida, tras el puñetazo y tras ser atendida.

La niña jerezana que fue agredida por otro alumno en la instituto Alvar Núñez está aún a la espera de poder incorporarse a un centro educativo. Según pudo saber este medio, los padres de la pequeña exigen que una posible incorporación se lleve a cabo “garantizando en todo momento la seguridad de mi hija”, algo que según dice su padre, Javier Barba, “no nos ha sido garantizado”.

Los padres de la niña que fue agredida de forma salvaje (padeció rotura y desvío del tabique nasal) destacan que entre sus planes se encuentra conseguir un cambio de centro para que la niña no tenga por qué encontrarse de nuevo con el presunto agresor. Las gestiones, de momento, marchan lentas y “carentes de transparencia porque estamos pidiendo información y se nos niega por la Ley de Protección de Datos así como por el amparo a los menores de edad”.

Destaca el padre de la pequeña agredida que “una de las medidas que ha adaptado el centro ha sido retrasar la apertura de las puertas de acceso al instituto Alvar Núñez. Las clases comienzan a las 8,15 horas y antes abrían a las ocho menos diez. Ahora lo hacen a las ocho y diez, apenas cinco minutos antes. Es como si quisieran que cualquier problema que se produzca tenga lugar fuera del centro y no dentro”, manifestó a este medio Javier Barba.

De otro lado cabe destacar que el pasado viernes se abrió el protocolo por la agresión sufrida por la niña, así como por otras menores del centro educativo. “Se está tomando declaración a los alumnos para que narren qué fue lo que sucedió”.

La alumna agredida, según su padre, está a la espera de que este miércoles el otorrinolaringólogo determine el estado en que se encuentra su fractura nasal y determine si debe pasar por el quirófano (paso que por el momento ha evitado) o puede hacer su vida normal (con algún tipo de protección). La desazón de los padres, resulta obvio, es absoluta pues consideran que si vuelve al colegio es posible que vuelva a encontrarse con el alumno que la agredió de forma tan grave. “Su estado de ánimo no es bueno -dice Javier Barba- tan sólo está regular”, dice.

El caso, por el momento, sigue en manos de las autoridades educativas que deberán determinar las medidas que se adoptan para proteger a la joven agredida, así como las que se adoptan para que el niño agresor no vuelva a adoptar semejantes posturas.

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