Atender a la diversidad en el aula: un reto educativo que empieza por la formación
Educación enero 2026 | Centro del Profesorado de Jerez
La calidad de la enseñanza de un sistema educativo está íntimamente relacionada con la capacidad de poder atender a las distintas necesidades que presenta la gran diversidad de alumnado a la que este sistema se dirige. Hoy, las aulas son reflejo de una sociedad plural, con distintas culturas, trayectorias personales y, sobre todo, diferentes maneras de aprender. Convertir esa diversidad en una oportunidad educativa es uno de los grandes retos de la escuela actual.
La LOMLOE sitúa la educación inclusiva como un principio fundamental del sistema educativo y apuesta por una mayor personalización del aprendizaje. Para ello, promueve la flexibilización de metodologías, agrupamientos, espacios y tiempos, con el objetivo de mejorar los resultados de todo el alumnado y garantizar el éxito educativo. Esta orientación se concreta en los Reales Decretos que regulan la Educación Primaria y Secundaria, donde se insiste en la necesidad de atender a las capacidades y ritmos de aprendizaje de cada estudiante.
La diversidad en el aula no se limita al alumnado con necesidades educativas especiales. Cada alumno aprende de forma distinta, procesa la información a su propio ritmo y expresa lo aprendido de maneras diversas. Reconocer esta realidad es clave para una educación equitativa. En este contexto cobra especial importancia el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), un enfoque que propone diseñar desde el inicio situaciones de aprendizaje flexibles, ofreciendo múltiples formas de representación, acción, expresión e implicación. No se trata de adaptar después, sino de planificar desde el principio para todos.
Ahora bien, para que este modelo inclusivo sea una realidad, no basta con la normativa. Es imprescindible contar con profesorado bien formado. Por ello, la atención a la diversidad ocupa un lugar central en las líneas estratégicas de formación del profesorado en Andalucía. El III Plan Andaluz de Formación Permanente del Profesorado prioriza la formación en prácticas inclusivas, la gestión de la diversidad en el aula, el trabajo colaborativo, la orientación educativa, la convivencia y la atención al alumnado más vulnerable.
La formación permanente se convierte así en una pieza clave para que la inclusión no se quede en un principio teórico, sino que se traduzca en prácticas reales en los centros educativos. Docentes formados, reflexivos y comprometidos son esenciales para diseñar propuestas flexibles y responder a la diversidad del alumnado.
El objetivo final es claro: que todo el alumnado alcance el éxito educativo y pueda participar como ciudadanía activa en la sociedad del siglo XXI. Para ello, seguir apostando por la formación del profesorado en atención a la diversidad no es una opción, sino una necesidad. Afortunadamente, son muchos los docentes que, día a día, asumen este reto en nuestras aulas.
Temas relacionados
No hay comentarios