Balance del año agrícola

La sequía y los bajos precios hacen estragos en la provincia

  • La climatología adversa arrasa con la práctica totalidad de los cultivos, salvo el algodón, que se resiente de su baja cotización actual, y el arroz

  • Asaja-Cádiz muestra su preocupación tras una mala campaña en líneas generales

Un pivote de riego en un campo completamente yermo por la falta de precipitaciones. Un pivote de riego en un campo completamente yermo por la falta de precipitaciones.

Un pivote de riego en un campo completamente yermo por la falta de precipitaciones.

El campo despide un año complicado y marcado por las condiciones climatológicas adversas y los bajos precios, que han hecho mella en la mayoría de los cultivos característicos de la provincia y la campiña jerezana, a excepción del algodón y el arroz, pero ni siquiera en el caso de la fibra textil vegetal garantiza la rentabilidad por su baja cotización actual.

La sequía y los bajos precios ponen contra las cuerdas a agricultores y ganaderos, situación que preocupa y mucho a los asociados de Asaja-Cádiz, cuyos responsables confían en que cambien las tornas tras un año de alarmante falta de lluvias, aunque los pronósticos meteorológicos a corto plazo no invitan al optimismo.

La organización agraria no oculta su inquietud por la caída generalizada de las producciones tras un año muy seco, claro que la campaña de 2018 se salvó del mal inicio otoñal en primavera, en la que se registraron precipitaciones próximas a la media de todo el año.

El arranque de la presente campaña, con un otoño bueno de precipitaciones y un invierno dentro de lo normal, hacía presagiar unos buenos resultados, que se vieron truncados en primavera, en la que el sector recibió “un palo”, explica el presidente de Asaja-Cádiz, Pedro Gallardo, quien insiste en la necesidad de que el Ministerio de Agricultura declare la sequía y adopte una serie de medidas compensatorias, entre las que cita las exenciones del IBI rústico, las bonificaciones fiscales y la concesión de ayudas directas a fondo perdido.

La formación de Gobierno tras las próximas elecciones generales del 10 de noviembre se antoja fundamental para desbloquear otras medidas como la doble tarifa eléctrica para los regantes, que les permitiría contratar mayor potencia durante los tres meses de la temporada de riegos, para pagar una tarifa plana el resto del año. Pero aunque en los tiempos de Isabel García Tejerina (PP) como ministra de Agricultura se recogió esta demanda histórica en la ley de medidas del regadío, el caso es que pasan los años y sigue sin aplicarse, denuncia Gallardo.

En el repaso a los cultivos, el secretario general de la organización agraria, Luis Ramírez, detalla que la remolacha, en pleno inicio de las siembras, se enfrenta al recorte del 10% en el precio base, de los poco más de 29 euros del ejercicio anterior -incluida la compensación por pulpa y el suplemento de remolacha sostenible- a los 26 euros que percibirán este año por la remolacha tipo, ampliable hasta los 29 euros siempre y cuando el precio del azúcar en Europa llegue a los 480 euros/tonelada, muy lejos de los 360 euros a los que cotiza a día de hoy.

Asaja critica la ruptura unilateral por parte de la industria del Acuerdo Marco Interprofesional (AMI) del sector el pasado mes de diciembre, cuando la compañía Azucarera comunicó el cambio de las condiciones que debían estar vigentes hasta 2020 por la bajada de la cotización del precio del azúcar.

Cítricos y olivar, con caídas del 53 y el 20%, se unen a la merma del 30% de la vendimia

Pese al recorte, la superficie de secano en la provincia se ha disparado exponencialmente esta campaña en la provincia, que pasará de contar con menos de 100 hectáreas a 1.257 por el llamado ‘contrato compartido’, en el que la azucarera asume las labores y gastos de producción a cambio de la cesión de las tierras, condicionándose el pago del agricultor a la obtención de un rendimiento mínimo de 50 toneladas por hectárea. Si el rendimiento es menor -la media en la zona oscila entre 30 y 60 toneladas, si bien la campaña pasada se rozaron las 66 toneladas, si bien Asaja sitúa el umbral de rentabilidad en 90 toneladas- el propietario de las tierra no percibe nada.

La superficie de remolacha de siembra otoñal en la provincia se verá incrementada esta campaña, según el aforo, por encima del 22% para ocupar 2.372 hectáreas gracias al tirón del secano, ya que el cultivo en regadío se reduce un 40%, para quedarse en poco más de 1.100 hectáreas frente a las 1.843 del año anterior. En Andalucía, por contra, la superficie se reduce cerca del 14% para situarse en 6.388 hectáreas, un millar menos que las sembradas en 2018.

El algodón, en plena campaña de recolección, es una de las excepciones a la regla gracias al fuerte incremento de producción, en concreto del 18,6%, lo que elevará la cosecha por encima de los 42.200 kilos (la campaña previa se quedó en el entorno de los 35.300 kilos). El repunte en la provincia responde a la ausencia de plagas y a la escasa incidencia este año de los vientos de levante. En Andalucía, sin embargo, la producción del algodón registra una bajada del 1%.

Ganado extensivo en una explotación de La Janda sin pastos a causa de la sequía Ganado  extensivo en una explotación de La Janda sin pastos a causa de la sequía

Ganado extensivo en una explotación de La Janda sin pastos a causa de la sequía

El problema en el algodón, apunta Asaja, es el precio, pues mientras que el kilo bruto se pagó el año pasado a 55 céntimos de euros, esta campaña cotiza a 40 céntimos, el 27% menos. Es decir, con el aforo de este año la producción tendrá un valor de unos 16.800 euros frente a los 19.400 que logró en 2018 con cerca de 7.000 kilos menos de algodón.

El secretario de Asaja-Cádiz apunta a otro problema añadido del algodón, y es que este año hay un aumento de la superficie sembrada en Andalucía, con lo que se reducirá la ayuda específica prevista en la PAC para el cultivo, que el año pasado se situó en 950 euros/hectáreas.

A mediados de este mes arrancará la recogida del arroz, primero el de grano redondo y luego el largo, que suman 2.500 hectáreas en la provincia, el 90% de ellas del segundo de los tipos. Hay previsión de una buena cosecha por la falta de vientos de levante y el precio del cultivo es estable, luego los cultivadores cerrarán una campaña tranquila.

Nada que ver con el calvario de los citricultores, cuyo aforo para la campaña 2019/20 apunta a un descalabro del 53%, desde las cerca de 70.000 toneladas del ejercicio anterior a 32.423. El fuerte recorte de los cítricos responde tanto al déficit hídrico como al arranque de naranjos para sustituirlo por otros cultivos más rentables, principalmente el aguacate. No son los únicos factores que influyen en el descenso, motivado también según Asaja por la crisis de precios y la “escandalosa” subida del seguro de cítricos, que “ha pasado en la provincia sin motivo alguno del 14 al 22%”. El seguro afecta de forma desigual en las provincias de Cádiz y Sevilla, motivo por el que la reducción de la producción andaluza se limita al 6%.

Cereales, hortícolas y remolacha, los más castigados junto al algodón por los precios

El olivar, que el pasado jueves protagonizó una gran manifestación en Madrid por el conflicto de los bajos precios, sigue en horas bajas, y aunque el aforo oficial no se hará público hasta finales de octubre, se prevé un descenso de producción del 20%. El aceite de oliva virgen cotiza en origen a 2,1 euros/kilo, cuatro céntimos menos que el año anterior y 1,5 euros menos que hace dos años. Entre las reivindicaciones consensuadas por las tres organizaciones agraria (Asaja. Coag y UPA) y las cooperativas agroalimentarias, Luis Ramírez destaca que el precio del almacenamiento privado, a 1,7 euros el kilo, se ha quedado “obsoleto”.

Dentro de las hortícolas, en estos días se ha iniciado la recogida del boniato con buenas expectativas de producción, al tiempo que comienzan las siembras de zanahoria y patata sin grandes problemas que reseñar. No ocurre lo mismo con el maíz dulce, en plena recolección con una producción similar a la de la última campaña, pero con un precio sensiblemente inferior, en concreto del 9% menos. El tomate de transformación también se viene abajo con un rendimiento de 140 toneladas por hectárea frente a las 160 toneladas de la última campaña, que se traduce en una bajada importante de la producción.

El viñedo es otro de los cultivos que arrastra serios problemas de rentabilidad desde hace años, hasta el punto de que Asaja ha iniciado una campaña para recabar apoyos al objeto de propiciar una subida del precio de la uva palomino y un cambio del reglamento en la Denominación de Origen de los vinos de Jerez para dar salida a los excedentes de uva en años de cosecha normal, en los que no encaja la última vendimia, con un descenso de entre el 25 y 30% en la producción.

Además, los responsables de Asaja han mantenido ya un primer contacto con el gigante cooperativa Dcoop para dar salida fuera del Marco a parte de la producción de palomino de la próxima vendimia con el que compensar los escasos 36 céntimos de euros al que cotiza la uva calificada con la que se elaboran los vinos de Jerez y los 25 céntimos al que se paga en el mejor de los casos si su destino son los vinos blancos de la Tierra de Cádiz.

Los cereales, por su parte, también arrastran complicaciones por los bajos precios, aunque no tan bajos como los del año precedente. La producción de cereales registra un descenso del 30% salvo el maíz, si bien la incidencia en la campiña y en la Sierra es menor que en la costa.

En el caso del trigo duro, el más importante en la provincia, el secretario de Asaja-Cádiz denuncia el precio que perciben los cerealistas pese a la caída del 19% en la superficie de siembra de Canadá, el principal competidor, que también sufre mermas en el rendimiento del cultivo. La falta de lluvias el pasado mes de septiembre y lo que va de octubre, además, está retrasando el inicio de las siembras de cereales. Y en el girasol, una de cal y otra de arena, pues la subida del precio del 8% no compensa la caída de la cosecha, ya completada, del 15%.

El balance del año concluye con las pérdidas que acumulan los ganaderos por el aumento de costes dada la falta de pastos por la sequía. La Consejería de Agricultura arbitró como medida excepcional la posibilidad de la alimentación convencional del ganado ecológico, si bien la orden de la ayuda para llevar agua al ganado, aprobada en julio, sigue sin desarrollarse, todo lo contrario que en Castilla-La Mancha, donde ya se han cerrado los plazos de presentación de solicitudes.

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