Calma tensa en el Guadalete: "El río va a tardar en bajar"

La mayoría de vecinos aceptaron con resignación la orden de desalojo de sus viviendas, aunque también hubo algunos que decidieron no cumplirla, muchos por temor a los robos

Unos 500 vecinos de la zona rural de Jerez ya pueden regresar a sus viviendas tras los desalojos del jueves

Un vecino de El Portal se reencuentra con su mascota tras el desalojo.
Un vecino de El Portal se reencuentra con su mascota tras el desalojo. / Miguel Ángel González

"Te digo yo que llevo 30 años viviendo aquí que el río va a tardar en bajar. Ya ha bajado algo, tres o cuatro centímetros, pero no más. Esto va a estar así muchos días". Ese era el presagio que un vecino de la barriada rural de Las Pachecas hacía a otro 'parroquiano' en la mañana de este viernes mientras desayunaba en una venta de este núcleo rural que se ha visto nuevamente afectado por la crecida del río Guadalete. Lo hacía horas antes de que la Guardia Civil se personara en este establecimiento e instara al propietario a cerrarlo ante la orden dada el día anterior de desalojar todo este núcleo, aunque horas más tarde se permitía la reapertura..

Durante buena parte de la jornada del viernes, Guardia Civil, Policía Nacional y Policía Local siguieron desplegados por los distintos núcleos afectados para controlar que se cumplía con las órdenes del dispositivo de emergencia montado por la crecida del Guadalete. La mayoría de los afectados cumplió con la orden de desalojo buscando acomodo en casas de familiares y amigos en la tarde del jueves, aunque ya en la tarde del viernes pudieron regresar.

Pero hubo también que no fueron tan diligentes con la instrucción dada inicialmente por las autoridades. Algunos tiraron de picaresca para evitar ser descubiertos mientras permanecían en sus casas. "Nos hemos llevado toda la madrugada en el porche de mi casa y dando paseos hacia el río para ver si subía o no", señalaba una vecina de El Portal en la mañana de este viernes. Otros, en cambio, no dudaron en mostrar su insumisión con la medida. "Yo no me voy de mi casa ni aunque venga Marlaska [el ministro de Interior]", señalaba desairado un propietario de Las Pachecas minutos después de que un par de agentes de la Guardia Civil le advirtieran de que, si no cumplía con la orden, podría afrontar una multa de entre 3.000 y 5.000 euros.

En la mañana del viernes, tanto el consejero de Presidencia de la Junta, Antonio Sanz, como la alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, reconocieron que el dispositivo ha tenido especial dificultad con algunos vecinos de La Ina y de La Greduela, pues se habían negado a dejar sus viviendas a pesar de que estos núcleos se encuentran prácticamente aislados, de ahí que les hiciera un llamamiento público a que dejen sus viviendas en un momento que el cielo ha dado una tregua. "Es importante que salgan cuanto antes", apuntaba la regidora jerezana.

El propietario de una venta de Las Pachecas, cerrando su establecimiento.
El propietario de una venta de Las Pachecas, cerrando su establecimiento. / Miguel Ángel González

Ahora bien, hay vecinos que consideran que el desalojo decretado en algunas zonas no estaba justificado, sobre todo en aquellas a las que no el agua no llegó. "Llevo muchos años viviendo al lado del río y nunca ha llegado a mi casa", señalaba un vecino de La Corta que fue desalojado y que se fue a casa de un familiar. También hubo quien decidió quedarse ante el temor de que otros aprovechasen su ausencia para robar en sus viviendas. En este sentido, un policía participante en el dispositivo desplegado durante estos días en la ribera del Guadalete señalaba a este medio que su presencia permanente en estos núcleos iba encaminada también a prevenir este tipo de actos. Incluso, se realizaron durante toda la jornada controles de carácter preventivo tanto en las carreteras como en puntos como el polígono industrial de El Portal.

Pero en todo el entorno del río era palpable una calma tensa. La subida del río y las inundaciones no son algo nuevo por estos parajes. De sobra saben que muchas de estas viviendas están en zonas inundables, aunque afirman que han aprendido a convivir con el comportamiento del Guadalete y a temerse lo peor cuando oyen la palabra "desembalse". Pero sí es cierto que la producida en esta semana ha recordado a las grandes crecidas de 1996 y 2009 por la amplia zona anegada.

Imágenes de las zonas afectadas por la crecida del rio Guadalete en Jerez
Imágenes de las zonas afectadas por la crecida del rio Guadalete en Jerez / Miguel Ángel González

Ahora bien, un vecino de La Corta mostraba su indignación al considerar que el cauce sigue con los mismos problemas y que las medidas emprendidas en los últimos años para limpiarlo y agrandar su zona de expansión no son suficientes. "Solo han quitado árboles y arbustos en las zonas que se ven desde la carretera; en las demás, el río sigue igual por mucho que digan", señalaba con gran indignación viendo que el agua se encontraba a pocos metros de la puerta de su casa.

stats