César Saldaña ingresa en la Academia San Dionisio de Jerez

Academia Hoy

El presidente del Consejo Regulador ofrecerá este martes, 13 de enero, su discurso de ingreso 'Los tiempos del vino de Jerez'

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El presidente del Consejo Regulador, César Saldaña.

La Academia de San Dionisio de Jerez albergará este martes, 13 de enero, el ingreso como académico de Número del actual presidente del Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen 'Jerez-Xérès-Sherry', Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda y Vinagre de Jerez, César Saldaña Sánchez, cuyo discurso de ingreso lleva por título 'Los tiempos del vino de Jerez'. Las principales consideraciones de este discurso y en palabras del propio conferenciante serían las siguientes: “Algunas reflexiones sobre el tiempo, con el vino de Jerez como simple excusa. Todo es tiempo, nada ocurre al margen del tiempo. Tampoco el vino de Jerez. Es más, el jerez es en sí mismo un homenaje al tiempo, que aparece como elemento esencial e imprescindible en todas y cada una de las múltiples facetas desde las que podemos abordar su conocimiento, su elaboración o su consumo. Existen distintas escalas para poder medirlo: segundos, años, siglos… y las necesitamos todas para abarcar la realidad poliédrica que es el vino de Jerez.

Habitamos un paisaje que parece que siempre estuvo ahí, pero las cepas hunden sus raíces en una tierra que un día fue un mar. Así que para contar la historia completa del vino de Jerez necesitamos una primera aspilla en la que las marcas no miden años; ni tan siquiera siglos, sino millones de años.

Porque esa tierra milagrosa en la que cultivamos las viñas es, en esencia, el resultado de millones de años de acumulación de caparazones marinos. Una tierra en la que se ha ido acumulando también, durante siglos, el legado de culturas muy diversas. Somos herederos de un linaje de viticultores y bodegueros que se ha prolongado ininterrumpidamente durante 3.000 años, a lo largo de los que se ha forjado la identidad de nuestro vino y, de camino, nos hemos definido como sociedad. Las lomas blancas que rodean Jerez han sido labradas, plantadas con cepas y éstas cuidadas con esmero desde hace muchos siglos, creando un paisaje cultural que debería de ser acreedor de un mayor respeto, aunque sólo fuera por su venerable antigüedad. Necesitaríamos otra aspilla distinta para medir la vida de una cepa, que puede durar treinta años o cien, dependiendo de los cuidados del viticultor y de la producción que se le demande. Las decisiones fundamentales que se adoptan al plantar una viña extienden sus consecuencias sobre décadas, así que el mismo viñista será el que compruebe año tras año su grado de acierto, porque el tiempo de la vid se acompasa a la vida y al trabajo de los hombres.

Llegamos a la bodega. El jerez es un vino que requiere años de crianza, así que, por definición, el tiempo constituye uno de los ingredientes fundamentales para su elaboración. La actividad que impone cada nueva cosecha debe compensarse en la bodega con la paciencia que exige la crianza, en la que lo esencial es asistir al simple, lento y constructivo paso del tiempo.

Y acabamos en los instantes del disfrute de una copa de vino de Jerez, en los que podemos detener el tiempo o evocar momentos pasados. Preferentemente en compañía, porque no hay nada que invite más a la convivialidad que charlarse un par de copas sin prisas. Con tiempo".

El acto tendrá lugar en nuestra sede social, c/ Consistorio 13, a las 19:30 horas, con libre acceso hasta completar el aforo.

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