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“Las consecuencias del Coronavirus dependerán de nuestro grado de recuerdo”

  • Entrevista de Marco Antonio Velo con José Carlos Fernández Moscoso, periodista y crítico de cine

“Las consecuencias del Coronavirus dependerán de nuestro grado de recuerdo” “Las consecuencias del Coronavirus dependerán de nuestro grado de recuerdo”

“Las consecuencias del Coronavirus dependerán de nuestro grado de recuerdo”

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¿Cómo ha sobrellevado y está sobrellevando en lo personal tanto el confinamiento primero como las fases de desescalada y la nueva normalidad de esta pandemia que a todos nos ha pillado prácticamente in albis?

Traté de aprovechar esta inédita situación avanzando en la escritura de mi próximo libro, ‘Las bandas sonoras para despedir los días’, un recorrido por el calendario de todo el año en el que los aniversarios o hechos ocurridos en cada jornada me da pie a analizar la obra de un compositor de cine en sus películas. Ello me ‘obligaba’ también a repasarlas, de modo que diariamente visionaba varias. Con todo ese trabajo, las semanas se me hicieron días y sobrellevé el confinamiento no del todo mal. En la desescalada prácticamente he continuado con ese ritmo y puntuales salidas. Realmente he sufrido más por los demás que por mí.

¿Ha habido una relajación excesiva de los españoles a partir de la posibilidad de salir a la calle con demasiado incumplimiento quizá de lo recomendado por las autoridades sanitarias?

Veníamos de algo que, si se llega a plantear antes como posibilidad, nadie hubiera apostado por lograr lo que se hizo, que fue confinar a todo un país de 47 millones de habitantes. Tierra con fama de cierto espíritu anárquico, y España ha respondido extraordinariamente. Hay que reflexionar sobre lo complicado que es paralizar a tantos millones de personas. Y se logró, no tanto por imposición sino por concienciación. Eso dice mucho de nosotros y de nuestra economía, que ha demostrado tener más músculo del que creíamos. Tras este recio confinamiento, es lógica cierta relajación, pero creo que no está siendo excesiva y se siguen las directrices del Gobierno.

¿Hasta qué punto habrá un antes y un después en la conciencia social, en las prioridades del ser humano, tras esta pandemia del coronavirus?

Todo dependerá de nuestro grado de recuerdo. Uno de los errores humanos más habituales es olvidar los padecimientos del pasado cuando las heridas sociales se quedan solo en la muesca y el dolor es recuerdo. Por ello se producen ciclos en los que vuelven las tragedias. Es decir, repetimos lo que juramos no volver a hacer porque dolió mucho. Pero pasan las generaciones y la lejanía del tiempo se convierte en olvido. Espero que ello no suceda con lo que ha significado el Coronavirus a la hora de mantener hábitos necesarios relacionados con la higiene, los alimentos, la evitación de masificaciones o el control sobre lo que consumimos.

La industria del cine se viene enfrentando a la encrucijada de la pandemia y a la proliferación de plataformas que permiten al espectador consumir películas de todas las épocas e incluso de estreno en su propio hogar. ¿Está pasando de moda, por razones prácticas, disfrutar del séptimo arte en las salas de cine? ¿Qué se puede hacer para recuperar la presencia del público en taquilla?

El cine corre serio peligro de desaparecer porque la asistencia a las salas a dejado de ser un hecho de masas con su ritual y se ha transformado en una costumbre doméstica, con las comodidades de los hogares donde impera una nuevo y discutible ‘modo’ de ver cine, en el que no importa el tamaño, se habla, se interrumpe la película para hacer la cena o se deja a la mitad para el día siguiente. La gente prefiere comodidad y seguir malmentalizada en que el cine es caro. Vamos a vivir una época muy triste para las salas y una transformación del concepto del cine con resultados impredecibles.