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Consecuencias para el sector agrícola de la salida del Reino Unido de la UE La cosecha del 'Brexit'

  • El ‘Brexit’ tiene en vilo a empresas de la zona del sector agroalimentario dedicadas casi en exclusiva a la producción de cultivos para el mercado británico como el berro y el maíz dulce

  • La británica Royalcress (berro de agua) y la jerezana Ansar (maíz dulce) están atrapadas en el laberinto en un largo proceso lleno de incertidumbre que dura ya tres años

Los más optimistas sueñan aún con un segundo referéndum que ponga fin a este disparate. Posible, pero poco probable ante el avance del ‘Brexit’ pactado hacia el que se inclina en estos momentos la balanza frente la temida salida del Reino Unido de la Unión Europea a las bravas, aún sin descartar y que sería el peor de los escenarios para todas las partes. A día de hoy, nadie sabe a ciencia cierta que pasará finalmente con el controvertido y enrevesado divorcio que tiene en jaque a políticos, empresarios, trabajadores y ciudadanos de ambos lados del Canal de La Mancha.

Pese al afán de las Administraciones por medir las consecuencias, es difícil precisar el alcance directo e indirecto que tendrá la resolución de un proceso que dura ya tres largos años, un caramelo envenenado que las empresas andaluzas y jerezanas, en particular del sector agroalimentario, se preparan para digerir sin que haya antídoto conocido.

Las bodegas jerezanas adelantan los envíos de vino hacia tierras británicas, destino de unos 11 millones de botellas de jerez al año, para capear el temporal. Mal menor al que no pueden agarrarse otras producciones del sector agroalimentario, productos frescos como el berro de agua o el maíz dulce, que tienen en el Reino Unido a su principal mercado, pro no decir que es casi su único mercado.

A escasos kilómetros de Estella del Marqués, en la carretera que une la pedanía con el circuito de velocidad, tiene su base de operaciones Royalcress S.A., empresa de origen británico asentada en Jerez desde hace más de tres décadas y dedicada a la producción de berro de agua. Su base de operaciones ocupa la finca FUI –siglas cuyo significado es mejor no reproducir en estas páginas–. A pocos kilómetros de distancia, en Nueva Jarilla, cuentan con una segunda explotación, que reza como la la mayor extensión dedicada a este cultivo de Europa, en este caso con un nombre de marcado corte andaluz como Rocío.

Entre ambas fincas cuentan con 20 hectáreas en producción en 135 banquetas, sistema alimentado por un circuito cerrado de agua que garantiza seis o siete cosechas al año.

John Fitt, el director general en Jerez, explica que Royalcress se instaló en Jerez y en Florida para garantizar su disponibilidad durante todo el año y cubrir una parte esencial de la demanda de berro del mercado británico, donde la temporada de este cultivo es muy limitada por las condiciones climáticas de Reino Unido.

John Fitt, director general de Royalcress. John Fitt, director general de Royalcress.

John Fitt, director general de Royalcress. / Miguel Ángel González

Royalcress se limita a producir el berro y, desde hace poco tiempo, brotes de guisante, pero no manipulan el producto. “No somos industria, somos agricultores”, matiza el responsable de la empresa, ciudadano español y británico al que el ‘Brexit’ le ha dado algún que otro quebradero de cabeza, aunque no le quita el sueño.

Gran Bretaña es el destino en la actualidad del 90% del berro de agua de Jerez, “el mejor del mundo” afirma Fitt, y lo argumenta: “países productores como Francia y Portugal nos compran cuando tienen problemas con sus cosechas y de aquí salen además las semillas para nuestras producciones en Reino Unido y Estados Unidos”.

Royalcress empezó a diversificar mercados hará cuestión de seis años, proceso que se ha intensificado desde que surgió la amenaza del ‘Brexit’. Los países nórdicos abrieron la puerta a la diversificación, que iba bien hasta que se frenó con la crisis y la recesión económica. Ahora, España es el objetivo prioritario, motivo por el que la empresa ha estado presente con stand propio en Fruit Atrraction, la Feria Internacional de Frutas y Hortalizas celebrada días atrás en Madrid.

El berro de Jerez, el mejor del mundo, no tendría razón de ser sin el Reino Unido, y aunque “el mercado británico es y seguirá siendo su principal cliente, porque los ingleses no van a dejar de consumir berro estén dentro o fuera de la UE”, Fitt considera que, en caso de ruptura pactada, todo seguirá igual, mientras que con una salida a las bravas, el empleo sería la principal víctima.

El berro es un producto muy consolidado en Reino Unido,forma parte de la dieta regular y cualquier otro producto como lechugas, tubérculos, etc. viene de España o Portugal. La mitad de los productos que importa Reino Unido procede de la Unión Europea y lo que compite con Royalcress es todo europeo, por lo que en este sentido no se verán más afectados que otras empresas del ramo.

Es decir, un ‘Brexit’ duro tendría un impacto relativo sobre la producción de berro, aunque sí habría más costos y trámites burocráticos que podrían afectar a la calidad del producto –colas en la aduana y ruptura de la cadena de frío– y en su precio final.

En el apartado laboral, sin embargo, es donde Fitt entiende que puede haber más problemas, pues no en vano, el 75% del personal de la empresa en Reino Unido son inmigrantes europeos. Y en Jerez, donde la empresa cuenta con 30 trabajadores estables, a los que se unen otros 20 eventuales en primavera, Fitt cree que una salida sin acuerdo puede tener consecuencias en el empleo directo y el indirecto, derivado del elevado consumo de abonos, fitosanitarios, transporte...

El responsable de Royalcress no cree que vaya a haber muchos problemas por una posible devaluación de la moneda, que ve poco probable por la fortaleza de la libra, y la reducción del gasto de los británicos en alimentos. Distinto es el tema del comercio, en el que pueden encontrarse con trabas a la exportación de semillas, movimiento de maquinaria, cajas para el transporte... con lo que perderían competitividad.

Si el berro tiene en Reino Unido el 90% de su mercado,para el maíz dulce que produce el empresario jerezano Alfredo García en dos fincas ubicadas en Utrera (La Atalaya) y Coria del Río (Dehesa de Pinto), en la vecina provincia de Sevilla, supone el 95%. Ambas explotaciones, la primera arrendada y la segunda en propiedad, están dedicadas casi en exclusiva a este cultivo, a medio camino entre el cereal y la hortaliza. que tiene dos cosechas, la de primavera con 250 hectáreas, y la de otoño, con 100 hectáreas. La producción anual supera las 5.000 toneladas al año.

Banquetas en las que se cultivan los berros de agua de este empresa, líder mundial en este cultivo. Banquetas en las que se cultivan los berros de agua de este empresa, líder mundial en este cultivo.

Banquetas en las que se cultivan los berros de agua de este empresa, líder mundial en este cultivo. / Miguel Ángel González

La mazorca de maíz se transporta tal y como se coge de la planta, entre otros motivos, porque la retirada de las hojas marca el inicio de su degradación y duraría una semana menos en los lineales.

A través de la sociedad Ansar (Andaluza de Servicios Agrícolas y Rurales SA), García se lanzó al cultivo del maíz dulce hace también algo más de tres décadas, en el año 86, casi por casualidad. Tras formar una sociedad con dos compañeros de estudios para la producción de lechuga iceberg, que entonces se comercializaba como corazones de lechuga por ser aún poco conocida esta variedad y que no llegó a cuajar, un familiar le planteó la posibilidad de aventurarse en el mundo de las verduras y las hortalizas para su comercialización en Reino Unido.

El primer año sembró seis hectáreas y al año siguiente alcanzaron las 110, crecimiento que se mantuvo en los primeros años hasta que surgieron nuevos competidores, básicamente en Andalucía.

Como el berro, los británicos demandan maíz dulce todo el año y ante las adversidades de su clima, se surten del sur de España y de Senegal para poder disponer de mazorcas más allá de la limitada temporada de este cultivo en las islas.

El largo proceso del ‘Brexit’ también le ha dado más de un quebradero de cabeza a García, que apuesta en sus quinielas por un segundo referéndum y la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea. Pero su anhelo, también motivado por sus intereses en el sector del vino como accionista de González Byass, no le impiden pensar en frío para no quedarse en fuera de juego. “Con esto del ‘Brexit’ no hay quien se aclare, duro, blando o segundo referéndum, por lo que tenemos que estar preparados para lo peor, por si acaso”.

Recolección de maíz dulce en Dehesa de Pinto, finca propiedad del empresario jerezano Alfredo García en Coria del Río. Recolección de maíz dulce en Dehesa de Pinto, finca propiedad del empresario jerezano Alfredo García en Coria del Río.

Recolección de maíz dulce en Dehesa de Pinto, finca propiedad del empresario jerezano Alfredo García en Coria del Río.

Este empresario agrícola tiene claro que de una u otra forma se verá afectado, “en Andalucía se estima que un ‘Brexit’ blando tendría un impacto de 600 millones de euros y un ‘Brexit’ duro alcanzaría los 1.800 millones”, por lo que ya ha empezado a moverse para poder dar respuesta a cualquier tesitura.

“Pasar del libre comercio a la importación con aduana es un follón que afecta bastante”, de ahí que una de las primeras medidas del plan de contingencia de Ansar pasa por sustituir el transporte de carretera por el marítimo, pues aunque se pierdan tres días, se evitarían las largas colas que se prevén en aduanas y que “van a ser un horror”.

“Pero todo está en el aire”, prosigue García, quien admite que el ‘Brexit’ está siendo “un sinvivir”, y si concluye sin acuerdo, tendrá consecuencias imprevisibles a través de aranceles, subida de precios, caída de ventas y, por supuesto, en el empleo.

El maíz dulce da miles de peonadas al año en las dos fincas que explota esta sociedad, en las que se superan los 6.000 jornales al año. En la mente de García no entra la posibilidad de abandonar el cultivo, al que “procuraré agarrarme con uñas y dientes”, porque además “tiene poca alternativa, como casi todo en el regadío al estar copado”.

Fuera de Reino Unido, también como el berro, el maíz dulce tiene algo de salida en los países nórdicos y poco más, motivo por el que García insiste en que “nos estamos preparando para la peor del ‘Brexit’ y los aranceles, pues aunque si hay acuerdo se mantendrá el libre intercambio, al cabo de cuatro años se empezarán a aplicar”.

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