“¡Hoy duermo en mi casa!”
Los vecinos desalojados en la zona rural de Jerez son autorizados poco a poco a regresar a sus viviendas
Las tareas de limpieza centran estos días su labor, mientras el río continúa bajando
Carreteras cortadas hoy martes 10 en la provincia de Cádiz
5,996. Ese dato, registrado a las 5:25 de la mañana de este martes, marca un antes y un después para los vecinos de la ribera del Guadalete. El río ya no está en nivel rojo, las lluvias parecen alejarse poco a poco y el agua va desapareciendo de las zonas conquistadas de más en los últimos días. "¡Qué bien! ¡Hoy duermo en mi casa!". Este es el grito de Eli, vecina de La Corta, al enterarse de que los vecinos de este núcleo, junto a los de La Ina y El Portal, ya pueden regresar a sus viviendas.
La vuelta, aunque bien recibida, supone un gran trabajo para los desalojados. Quedan horas de cepillo, fregona y lejía para limpiar las marcas que el Guadalete ha dejado a su paso. En El Portal, las aceras se han convertido en un punto limpio improvisado en el que pueden verse puertas, colchones, ropa y todo tipo de enseres embarrados. Todo tirado en el suelo y rodeado de charcos de lodo.
Este escenario contrasta con la casa de los padres de Antonio. El suelo brilla: "Sin ayuda no podía haberlo hecho. Han venido mis vecinos, mi prima y hasta la profesora que se acaba de jubilar. Hemos trabajado en equipo, si no llega a ser por ellos habría tardado muchos días porque había diez centímetros de lodo negro".
Antonio sabe bien lo que es enfrentarse a una inundación y prueba de ello es que, en la entrada de su vivienda, un sofá se encuentra a salvo a más de un metro del suelo: "Es mi tercera inundación", dice riéndose. Por ello, la jornada de este martes la ha dedicado, arropado por vecinos y familiares, a realizar una primera limpieza: "Hoy, lo más gordo y más adelante, cuando se oree un poquito, ya bajamos muebles y limpiamos bien a fondo". "Ahora, con la humedad, hay que esperar que se seque la casa unos diítas. A ver si entra ya buen tiempo y vemos un poco el solecito. No estamos acostumbrados a tanta agua y tanto mal tiempo", señala.
A pocos metros se encuentran sus vecinos Mercedes y José Luis. Ambos llevan puestas las botas de agua y su vivienda también reluce. Llevan dos días de limpieza pero aún no pueden volver. "Nos dejan regresar ya pero no podemos vivir aquí ahora mismo con el olor a humedad que hay", aseguran. El agua ha llegado hasta la ventana en la fachada. Sus móviles están lleno de imágenes de habitaciones inundadas por el agua. Hasta hay una con el lavabo lleno de barro y agua tras alcanzar el río más de un metro de altura dentro de su vivienda. "Yo no soy mucho de redes sociales, ni de nada. No tengo ni Wi-Fi, pero mi sobrino, a través de correo electrónico, me manda estas cosas", cuenta este vecino de El Portal mostrando una foto del antes y el después de su fachada.
Cuatro personas durante dos días han estado quitando el lodo de esta casa de la calle Democracia, y "después nosotros recogiendo la agüita con la fregona. Tengo las manos destrozás", dice Mercedes mientras las enseña. José Luis lleva 62 años viviendo en El Portal, un cumpleaños que iba a celebrar a final de enero pero la riada lo impidió: "Esto ha sido una pesadilla gorda, a ver si no vuelve o que no sea tan drástica. Ante las inclemencias del tiempo no hay control pero, si se puede mejorar y entra menos agua, pues mejor".
"Yo tengo a mis hijas ahora en El Puerto y las echo mucho de menos", cuenta Mercedes afectada, "porque tenemos la familia dividida". De hecho, el padre de José Luis, con 98 años, se ha tenido que ir con su hermana para El Puerto: "Cada uno tenemos una historia y es duro".
En La Corta, Ricardo también ha recibido con alegría la noticia de poder volver a su vivienda. En realidad, es una casa que heredaron sus hijos tras morir su cuñado, "pero ellos prefieren estar en mi piso en Jerez y yo prefiero aquí, porque llevo 60 años viviendo en esta zona". "Esperemos que en la vida vuelva a haber más inundaciones", añade, insistiendo en la necesidad de limpiar el cauce del río.
El fin de semana el Guadalete rodeaba esta y otras viviendas cercanas pero las puertas tapiadas han impedido que el agua provoque daños graves. En otros puntos del Jerez rural, como en la Venta La Cartuja, el nivel del agua también ha bajado de forma visible. La señalización del sendero, ubicado en los bajos del puente, comienza a sobresalir del río y el parque infantil luce cubierto de barro. Cualquier paso que se dé en esta zona deja una gran marca en el lodo. Unas huellas tan profundas como las que han dejado Ingrid, Joseph, Kristin, Leonardo y Marta en todo el municipio.
Las borrascas se han ido pero será necesario seguir trabajando una buena temporada para borrar por completo las ‘pisadas’ que han dejado en Jerez, donde aún hay vecinos desalojados.
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