Aquí huele a cuentos

Educación | Literatura infantil y juvenil

Aquí huele a cuentos.
Aquí huele a cuentos.
Cristóbal Serna | Librería La Luna Nueva

10 de diciembre 2024 - 02:33

Me gusta que las efemérides lleguen a su debido tiempo tiempo, saborearlas cuando tocan, la Navidad antes era un tiempo de espera, de ilusión contenida, los tiempos cambian y llevamos varios años en los que adelantamos estas fiestas arrastradas por costumbres importadas o por estrategias turísticas y comerciales. Estos cambios no siempre tienen que significar una pérdida de nuestra identidad cultural ya que puede traernos algo positivo si sabemos dosificar los días para poder disfrutar más de lo que nos gusta. Los niños tratan de cubrir la ausencia escolar, antes de la ansiada llegada de los Reyes Magos con actividades más o menos placenteras. El libro, la lectura se ha ido con mayor o menor intensidad acomodando a los nuevos hábitos. Estos días deberían ser una importante oportunidad para leer lo que realmente nos gusta, con el tiempo y la atención adecuada.

Este diciembre nos ha sorprendido el libro ‘Un corazón por Navidad’ de Sophie Jomain, Ed. SM, es una suerte de calendario de adviento literario que nos invita a dosificar el placer de leer, libro que tenemos que desbarbar con un abrecartas adecuado para descubrir el capítulo de cada día. Lo importante en este caso es la necesidad de dosificar el deseo de saber más de la historia, algo muy difícil para los jóvenes de hoy. Esta estrategia la podemos convertir en un juego familiar o escolar donde los niños, jóvenes y adultos pueden compartir sus lecturas, canciones, historias navideñas u otras, convirtiendo cada día unos minutos de hogar o amistad en un refugio de calma fuera de las distracciones digitales.

Muchos jóvenes son los que nos dan pistas para estas estrategias. Ellos con gran interacción lectora, capaces de recomendarse, de compartir y disfrutar juntos más allá de las influencias de los ecos de distintos formatos digitales.

Y es que estos días aún me sigo emocionando con buenos libros, apasionadas historias, bonitos álbumes ilustrados. Editores que me señalan caminos poco transitados (Barbara Fiore, Kalandraka, Kókinos, …), ilustradores que desvían sorpresivamente su pincel para crear un nuevo universo plástico (Leo Lionni, Cavolo, Guridi, …), escritores para quienes lo importante no es lo que narran sino lo que ocurre cuanto terminas su historia (Rodari, Janosch, Anna Llenas…).

Aún me sigo emocionando cuando un niño entra en mi librería y en una suerte de microrrelato le dice a su madre “Aquí huele a cuentos”, aún me enternezco cuando un niño es capaz de contener su entusiasmo para decidir escoger un libro de entre tantos, y sobreponerse a la incontrolable excitación del momento. Me conmueve ver a los abuelos buscar, encargar o acompañar al niño en la ardiente tarea, con la misma ilusión al reconocerse en su rostro una infancia añorada. Me enternezco cuando el pequeño suelta las monedas acumuladas poco a poco para retirar el libro deseado. Me ilusiona reconocer al joven, que fue niño, y que buscando nuevas lecturas descubro ya en él su madurez. Me conmuevo cuando el padre que fue niño lector, que fue joven, trae a su hijo y comenta “aquí leía (olía a) cuentos”

Me satisface comprobar cómo los hijos descubren que sus lecturas favoritas descansan también en los estantes de las casas de sus padres, porque los buenos libros perduran. Me emociona conocer a profesores que se esfuerzan para que sus alumnos tengan acceso a las mejores lecturas y los mejores libros, me emociona que el libro en papel, a pesar de sus vaivenes, perdure.

Pero también me entristece cuando las Bibliotecas públicas están poco y mal dotadas de libros, especialmente para niños, libros bonitos, muchos y buenos libros para niños y jóvenes, bibliotecas con personal adecuado, con espacios alegres y con horarios amplios para poder acceder a ellos. Me preocupa esta falta de ilusión y carencia de sensibilidad política y que esta necesidad no forme parte de lo imprescindible desde un punto de vista de mínimos en la esfera de lo público. (F. Tonucci –La ciudad de los niños-).

Reseñas de libros

El superdetective Blomkvist vive peligrosamente
El superdetective Blomkvist vive peligrosamente

El superdetective Blomkvist vive peligrosamente

  • Autor: Astrid Lindgren
  • Editorial: Kókinos, 2024 (+12)
  • ISBN: 978-84-19475-64-0

Segunda entrega del 'Superdetective Blomkvist', investigador adolescente que se enfrenta a su primer caso de asesinato, una novela criminal y de misterio para que los jóvenes se acerquen al género policiaco dominante en la lectura de sus padres y estos a su vez se acerquen al de sus hijos. Lindgren también creó el personaje de Pippi entre otros.

Si no te gusta leer, no es culpa tuya. ¿Leer o no leer? Ese es mi problema
Si no te gusta leer, no es culpa tuya. ¿Leer o no leer? Ese es mi problema

Si no te gusta leer, no es culpa tuya. ¿Leer o no leer? Ese es mi problema 

  • Autor: Jimmy Liao
  • Editorial: Barbara Fiore Editora, 2019 (+8)
  • ISBN: 978-84-16985-13-5 

Un doble libro profusamente ilustrado que transita entre una historia de niños que no quieren leer y personajes históricos a los que la lectura les ha supuesto una forma de vivir. Una frase de G.B. Shaw define la intención de este libro “Ten por norma no dar jamás aun niño un libro que tú no leerías”.

Mythos, guía ilustrada de mitología griega
Mythos, guía ilustrada de mitología griega

Mythos, guía ilustrada de mitología griega

  • Autora: Carlota Santos
  • Editorial: Ediciones B, 2024 (+10)
  • ISBN: 978-84-666-7860-5 

Un nuevo libro de la escritora, ilustradora, diseñadora … donde de una manera amena, completa y original nos sumerge en el mundo de los mitos, dioses y vida de la Grecia clásica, todo completado con sugerentes ilustraciones. Libro para dosificar su lectura.

Casi
Casi

Casi

  • Autor: Peter H. Reynolds
  • Editorial: Serres, 2024 (+5)
  • ISBN: 978-84-272-4395-8

No todo tiene que transitar en la infancia por los caminos establecidos, la diferencia, la libertad de poder mirar diferente debe ser una cualidad, no una preocupación. El adulto también tiene que calmarse para hacer crecer a los más pequeños que son distintos.

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