"Los jóvenes no quieren lo ortodoxo, las fatigas y lo puro lo dejan a un lado"
Reserva Flamenca · Elu de Jerez · Cantaora
Una de las voces más potentes del cante en Jerez reivindica el protagonismo del tradicionalismo en un momento en el que las nuevas generaciones "prefieren otras cosas" .
Un cartel de Elu de Jerez de hace más de treinta años y algunos trabajos ilustrativos de Pedro Carabante nos dan la bienvenida al cruzar la puerta del Mesón El Cortijo, el negocio que Elu de Jerez y su marido Paco han montado en la calle Cobre. Allí nos atiende la cantaora para repasar su actualidad.
-Ha vuelto usted a sonar por Jerez, parecía que se la había tragado la tierra...
-(Risas) Eso digo yo. Pero aquí estoy. La verdad es que no he trabajado mucho por Jerez últimamente, aunque fuera sí he hecho cositas. El otro día canté después de mucho tiempo en mi tierra, en la peña de Pepe Alconchel y aquí sigo, yo estoy con muchas ganas de cantar y trabajar, y bueno, a ver si se acuerdan de mí.
-Ya que habla de su último recital, dicen las crónicas que fue usted un vendaval...
-Bueno, me encontré muy bien, muy a gusto, aunque pasé mucho calor. Me llamó mi gran amigo Pepe (Alconchel) para que fuese a la peña y allí estuve con Domingo Rubichi, que está tocando muy bien. Además, me hizo ilusión porque no cantaba en esa peña desde mis comienzos. A mí siempre me ha gustado torear en las plazas chicas y grandes y ahora más. Porque además, las peñas chicas son las que después te hacen mantenerte ahí.
-Repasando los distintos ciclos de cante de la ciudad, compruebo que no canta en Jerez desde los Viernes Flamencos de 2012, ¿qué ha pasado?
-Eso digo yo. La verdad es que en este tiempo he trabajado mucho más fuera de Jerez que aquí, y no sé por qué. He estado en activo y he hecho muchos festivales, pero aquí no. En esta ciudad esto va por rachas, no sé si será por el cambio de los políticos o no sé qué.
-O es la crisis, la excusa de siempre...
-No lo sé, aunque sí es verdad que con la crisis se han dejado de hacer muchos festivales y muchos recitales. Parte de culpa tiene, claro que sí, y lo peor es que parece que no va a terminar nunca o es la excusa que ponen para no llamarte.
-Desde hace unos meses es también medio empresaria...
-Sí, a final del año pasado abrimos, mi marido y yo, un mesón, 'El Cortijo', aquí por detrás de la Avenida Europa y bueno, en ello estamos. Casi todos los sábados damos recitales y está viniendo mucha gente, ha tenido mi hermano Joaquín (Salmonete), Juanillorro, El Almendro... Por supuesto yo también he cantado alguna vez. Mi marido es el que lo lleva todo, pero bueno, hay que arrimar el hombro como se dice.
-Veo también que en los últimos tiempos están saliendo nuevos valores con el apellido Jiménez...
-Sí, están empezando a cantar mis sobrinas y eso es bonito, sé que mi familia y su cante no se perderá, porque si no ahora más 'palante' siempre habrá gente. Sí que es verdad que es un corte un poco más comercial, más modernito, como le gusta a los niños de ahora.
-Es cierto, ahora todo se aflamenca pero la mayoría de jóvenes rehuyen de lo tradicional...
-Eso es así, todo lo contrario de lo que pasaba antes. Antes a nosotros sólo nos gustaba la pureza y ahí seguimos, aunque quizás hasta un poco relegados. Porque hay mucha gente que siempre se decanta por lo tradicional, entre las que me incluyo, y sin embargo nos tienen ahí a un lado. Es una pena porque además, cuando se habla de mujeres cantaoras en Jerez se cuenta con una mano.
-(...)
-En los hombres sin embargo no pasa tanto, por lo menos en La Plazuela, que hay una generación de chavales que se preocupan. No sé por qué, pero las mujeres somos cada vez menos, y las que salen prefieren no ir por lo tradicional.
-Y no le ha dado nunca a usted por hacer algo más modernito...
-¿Yo? (Risas). Mira, a mí me gusta escuchar todo tipo de música, el otro día por ejemplo me tragué todo el concurso de Eurovisión, que no me lo pierdo ningún año. Pero de ahí a salirme de mi flamenco puro, no. Yo prefiero los cantes duros, pero claro, hay mucha gente que prefiere saltárselos porque eso es muy complicado, cantarlos es muy fatigoso y muy difícil.
-Tiene usted fotos aquí en el bar de cuando empezó....
-Mira lo delgada que estoy (risas). El tiempo pasa y a veces demasiado deprisa, pero bueno, puedo decir que he tenido la suerte haber cantado con gente como Chocolate, con Fernandito Terremoto, con el que trabajé mucho y del que me acuerdo mucho, Juanito Villar, La Paquera, Calixto Sánchez...Esas son vivencias que no olvidan. Es como el Premio Nacional que conseguí en Córdoba. A nivel femenino y en Jerez sólo lo tenemos La Paquera y yo. Ya luego lo tiene José Mercé, mi hermano Salmonete, Fernandito Terremoto...
-Ahora que ha mencionado a su hermano Salmonete, todavía hay gente que lo recuerda en sitios como Córdoba...
-Y en más sitios. Salmonete tiene un don que le dio Dios, pero ahí está. Podría ser el número uno, porque ha dejado huella por donde ha pasado, incluso muchos años después de haber estado en los sitios. Pero ahí está. Aquí en el bar estuvo, y cantó por malagueñas. Uff, hasta Pedro Carabante, que es muy aficionado y le gusta lo puro, se quedó impresionado. Él es así y ya no creo que cambie.
-¿Qué echa más de menos de esa época pasada?
-Sinceramente, a la gente que valore el cante ortodoxo, cada vez hay menos. Se nos fue Juan de la Plata, por ejemplo, que era una persona que siempre apostaba por el cante de verdad, aunque todavía afortunadamente nos quedan otros como Pepe Marín y Antonio Núñez.
-¿Son malos tiempos para el cante?
-No es que sean malos, pero sí que es verdad que en apenas unos años se nos han ido muchos artistas inigualables. Se fueron El Torta, Agujetas, Moraíto, La Chati...Eso ya no volverá. Yo por ejemplo moría con El Torta y con Agujetas. Eran especiales sí, pero cuando se ponían a cantar...Con hacer nada más que un quejío valía la pena pagar. Menos mal que todavía nos queda gente como Fernando de la Morena, al que da gusto escucharlo.
-¿Hoy día canta cualquiera?
-Cantar, cantar, canta hasta el gato (risas). Y encima son los que más trabajan. Ahora el que tenga un tonito meloso se harta de trabajar, y lo puro y las fatigas lo dejan de lado. Y yo me puedo sentir dichosa, aunque en los últimos tiempos haya bajado la cosa.
-¿Hay que tener enchufe para cantar?
-Yo creo que sí. En mi caso puedo presumir de haberme ido ganando el nombre cantando en las peñas, hacerme muchos kilómetros y dejando buenas sensaciones. Con eso me puedo morir, porque todo lo que tengo me lo he trabajado, he pasado mis fatigas, claro.
-Porque las peñas de fuera son a veces muy exigentes, ¿no?
-Sí, hay muy buenos aficionados y eso se nota. Hay sitios donde si no das la talla no te vuelven a llamar y yo afortunadamente, he repetido en casi todos los sitios donde he estado.
-¿Cómo se presenta el verano?
-Bueno, tengo ahí algunas cosas que cerrar bastante buenas, por eso no me puedo quejar, aunque está claro que una siempre quiere más. Pero bueno, si sale lo que tengo ahí puedo estar contenta con este verano que se acerca.
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