Kristin, a Jerez no vuelvas más
La nueva borrasca de gran impacto deja en la ciudad rachas de viento de 102 kilómetros
El río Guadalete soporta, de momento, el aumento del caudal sin causar incidentes graves en la zona rural
Hasta 30 calles se han visto afectadas por cortes tras el paso de la borrasca Kristin por Jerez
Rachas de 102 kilómetros por hora. Esa fue la tarjeta de visita que dejó ayer en Jerez la borrasca Kristin. La Agencia Estatal de Meteorología ya advirtió, con su aviso naranja, que el viento podría superar los 90 kilómetros por hora y, esta vez, la predicción se cumplió con creces.
La ciudad mostró, a ratos, una imagen casi fantasmagórica con calles llenas de ramas y árboles ‘bailando’ al ritmo que esta nueva borrasca de gran impacto imponía a su paso. La calle Porvera, conocida por sus elegantes jacarandas que en primavera muestra todo su esplendor, volvió a convertirse en una selva urbana. Algunos vehículos aparcados quedaron atrapados bajo los ejemplares que no soportaron la presión del viento.
No fueron los únicos árboles que el temporal arrancó de cuajo o partió por la mitad. Los móviles de los jerezanos se llenaron en pocos minutos de árboles caídos en casi cada barriada de la ciudad. Un gran ejemplar cayó en La Granja. No hubo daños personales, pero seguro que los vecinos no olvidarán el susto por el estruendo al caer. En la avenida Álvaro Domecq una palmera cedió a los envites del viento y su copa acabó cortando un rato el tráfico en uno de los carriles en plena hora de entrada a los colegios.
Centros escolares que, por cierto, ayer vieron drásticamente reducida la presencia de alumnos. Muchas familias, atemorizadas por el fuerte viento, optaron por dejar a sus hijos sin clases. La Junta había decidido el día anterior suspender la actividad lectiva en la comarca de Grazalema, no así en el resto de la provincia. ¿Pero aquí por qué no? Daba igual, los que quisieron -o los que pudieron- optaron por la medida más prudente: dejar en casa a los niños. Eso sí, las clases siguieron adelante en la ciudad, pero se suspendieron las actividades escolares al aire libre para evitar peligros.
Hasta treinta calles se vieron afectadas por incidentes. Eso sí, la rápida actuación de los operarios municipales, con la ayuda de agentes de Policía Local, permitió despejar casi en tiempo récord buena parte de las vías ocupadas. Troncos y ramas permanecían ayer en muchas calles pero sin interrumpir el paso de vehículos ni condicionar la actividad.
Técnicos y vigilantes medioambientales inspeccionarán hoy jueves, además, el estado del arbolado de los parques e instalaciones municipales al aire libre, que permanecerán cerrados por tercer día consecutivo.
Por si con el viento no fuese suficiente, Kristin descargó este miércoles también más de 28 litros por metro cuadrado, de los que casi 11 cayeron en una sola hora por la mañana. Se superaron así los 24 litros que dejó la borrasca Joseph el día anterior.
La zona rural no se salvó de la llegada de la borrasca con carreteras anegadas de agua y árboles en la calzada. En puntos como Cuartillos y Estella los vecinos se sufrieron también cortes de luz que se prolongaron durante horas. Los operarios, aunque desplegados en la zona, ni siquiera podían actuar debido a que el fuerte viento impedía el trabajo en altura.
Mientras tanto, los vecinos más cercanos a la ribera del Guadalete veían con cautela crecer el caudal del río. Las intensas lluvias caídas estos días en la ciudad, el desembalse de Bornos y las precipitaciones constantes en Grazalema mantuvieron este miércoles el caudal en el límite entre los desalojos preventivos y la tranquilidad. En La Barca, el río se 'tragó' el puente chico.
Una calma relativa debido a que seguirá lloviendo en la ciudad pero, sobre todo, porque en Grazalema, donde nace el Guadalete, se esperan aún días de muchísimas precipitaciones. En la zona urbana, de momento, lo peor ha pasado pero a juzgar por las previsiones, la Agencia Estatal de Meteorología seguirá siendo visita obligada cada día.
También te puede interesar