Miedo

Lectores sin remedio

Miedo.
José López Romero y Ramón Clavijo Provencio

30 de enero 2026 - 06:30

Pasado ya un tiempo, bueno es siempre reflexionar sobre aquellos grandes hombres que antes que nosotros aquí estuvieron y que son ahora ejemplo de la vanidad de la vida. Uno de ellos, por su pérdida tan próxima es, sin duda, el difunto Mario Vargas Llosa, como hombre inteligente que era y excepcional escritor que es (pues vive en sus obras), más de una vez se le pasaría por la cabeza en esos últimos momentos de su vida, cuando ya se sabía con los dos pies en el otro estribo, si la fama que había ido adquiriendo y amasando a cada golpe de novela, lo haría inmortal o, por el contrario, cuando ya pasara el tiempo que todo lo destruye, no sería más que otro cadáver en ese montón tirado en la cuneta de la historia de la literatura, que a veces no tiene piedad con sus mejores criaturas. La duda no es baladí pues, conocedor como era de nuestro pasado literario, no sería ajeno a casos y a torres, si no más altas, a una altura lo suficientemente considerable para creerse a salvo del tiempo y sus agravios.

A don Mario le asaltarían en la memoria los nombres de autores que en su siglo gozaron de éxito y prestigio y que ahora duermen el sueño del olvido, carne de cañón de nota al pie de enciclopedias que ya nadie quiere. Y seguramente que entonaría, ya en su lecho de muerte, aquel Ubi sunt? al recordar qué fue de aquellos poetas y dramaturgos que dieron brillo a nuestra edad dorada; qué de los grandes escritores de novelones que hacían llorar a las porteras, las mismas que en las postrimerías del siglo decimonónico se peleaban por adquirir la última entrega; qué de los finos y sentimentales escritores de relatos cortos que tanto esplendor dieron a este género en los inicios del siglo pasado, qué, sin ir muy lejos, de aquellos autores de novela rosa que copaban las listas de éxitos en los años más grises de nuestro siglo XX… Y por su cabeza irían desfilando nombres y más nombres, premios y más premios, fama al fin y al cabo efímera, simple vanidad.

Y como un personaje de tragicomedia clásica se preguntaría para qué escribió tanto, para qué edificó historias y construyó sueños, para qué, en definitiva, adquirió fortuna tanta con tantos desvelos. Y ya a punto de expirar reconocería que nadie, ni los más grandes como él tienen la inmortalidad garantizada, ni pueden estar a salvo de la impiedad de un mundo que ha perdido el control y sus referentes, en el que la lectura, por la que tanto luchó, es una actividad anticuada y reducida a grupos de personas que oponen una cada vez más débil resistencia a los embates de un tiempo tan adverso como inoportuno. Don Mario murió en olor de santidad literaria, lo que no garantiza la “eterna-unción”. José López Romero

De justificadas a innecesarias versiones cinematográficas

Desde la aparición del cinematógrafo allá por 1895, la relación entre cine y literatura ha sido, como es sabido, continua. Pero como cualquier otra relación que se prolongue en el tiempo, y esta no es distinta, está llena de altibajos. Centrándonos en lo que se refiere a las versiones cinematográficas de obras literarias nos encontramos de todo, desde libros mediocres encumbrados por una nueva y brillante adaptación al cine, hasta admiradas obras literarias masacradas en la gran pantalla, y entre un extremo y otro, multitud de variantes. El año pasado fue prolífico en adaptaciones de interesantes novelas que en este 2026 acumulan nominaciones a importantes premios cinematográficos. Nos referimos en este caso a tres que reflejan distintas escalas en lo justificado o no de dichas adaptaciones. Serían ‘Una batalla tras otra’ basada en ‘Vineland’ de Thomas Pynchon; ‘Hamnet’, versión de la novela del mismo título de Maggie O´Farrell; y ‘El increíble hombre menguante’, el excelente y poético relato de Richard Matheson.

Pues bien, aunque para gustos, colores, mientras la primera es una adaptación arriesgada de un libro hasta cierto punto absurdo y lleno de aristas y matices, creemos que la visión de dicha novela del director Paul Thomas Anderson, aporta nuevas perspectivas a la historia aunque, repetimos, estas no sean del gusto de todos. El ‘Hamnet’ de Chiloé Zhao es una adaptación muy respetuosa con la novela de O´Farrell, y logra llevar a las imágenes la emoción, sensibilidad y dureza de esa estupenda novela sobre un pasaje poco conocido de la vida de Shakespeare, libro del que no desmerece. En cambio, la versión que se hace por parte de Jan Kounen de ‘El increíble hombre menguante’ no supera en nada a aquella ya mítica de los años cincuenta de Jack Armold, salvo en efectos especiales, por lo que creemos que es totalmente innecesaria salvo que queramos pasar un buen rato sin más, con una buena bolsa de palomitas. Ramón Clavijo Provencio

Reseñas

A través del bosque

Laura Alcoba. Alfaguara, 2023

Escritora de origen argentino (La Plata, 1968) aunque afincada desde los diez años en París, Laura Alcoba parte en esta novela o reportaje de un acontecimiento real: el infanticidio por partida doble (muerte por ahogamiento de Boris y Sacha) cometido por Griselda, la madre, la fría mañana del 14 de diciembre de 1984, en la pequeña estancia familiar en el liceo T de París, colegio en el que trabajaba Claudio, su marido y padre de los niños, como conserje. El relato es una sucesión de entrevistas narradas que fue realizando la autora a Flavia, la hija mayor, a la propia Griselda y a Colet, la maestra de Flavia, a la que le unió una estrecha relación. Un relato demasiado amable para tan terrible suceso. J.L.R.

A través del bosque.

La casa de los conejos

Laura Alcoba. Alfaguara, Edhasa, 2013

Esta novela es la primera de una trilogía (le siguen ‘El azul de las abejas’ y ‘La danza de la araña’), recogidas las tres en un solo volumen. En ‘La casa de los conejos’ la autora narra su infancia en La Plata y la lucha en la clandestinidad de sus padres, que pertenecían a los Montoneros, organización guerrillera peronista, en plena dictadura del General Videla. Con su padre en la cárcel y su madre en busca y captura, la niña Laura no pudo tener una infancia normal, pues vivía con su madre en las casas donde esta se refugiaba; entre ellas, la casa de los conejos, porque bajo la apariencia de dedicarse a la cría de estos animales, se redactaba e imprimía el periódico revolucionario Evita Montonera. Novela testimonial. J.L.R. 

La casa de los conejos.

La doble desaparición de Abril del Pino

Marina Sanmartín, Salamandra, 2026

Singular novela que intenta y logra mantener el interés de los lectores con una historia bien llevada, donde adquieren protagonismo las librerías, pero también las sociedades literarias, esas que desde un tiempo a esta parte van proliferando junto a los clubes de lectura, manteniendo la llama de la literatura entre amplias capas de la población. La historia parte de un hecho repetidamente utilizado en la novela policíaca más convencional, cual es la desaparición de un personaje, en este caso Abril del Pino, una afamada escritora que vive en un apartamento frente al Retiro madrileño. Pero cuando la novela comienza a adquirir un creciente interés es a partir de la aparición en escena de la librera Ágatha Caballé de la librería 'Las palabras mágicas', en la que se reúne la curiosa sociedad literaria Rame-Tep. R.C.P.

La doble desaparición de Abril del Pino.

Hamnet 

Maggie O´Farrell. Libros del Asteroide, 2021

Novela que vuelve a ponerse de actualidad con la excelente versión cinematográfica, y que en su momento fue acogida con entusiasmo. Realmente el libro tiene una serie de virtudes que lo hacen muy recomendable, una de ellas el trasfondo histórico: aquella Inglaterra rural, espléndidamente retratada, de finales del siglo XVI, donde la dureza de la vida es palpable y en la que las epidemias están muy presentes de manera trágica en la vida de la población. En ese marco la autora se introduce en la vida de la joven Anne Hathaway y su familia, en realidad la mujer de un joven Shakespeare (al que nunca se menciona por su nombre), y cómo afrontan todos la pérdida de su pequeño hijo Hamnet. Un estilo deslumbrante para acercarnos a esta familia, en la que irrumpe el dolor por tan enorme pérdida, pero también a los grandes misterios de la vida. R.C.P. 

Hamnet.

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