Cultura

Cante y talento para dar y tomar

cedida bienal (c.g.) cedida bienal (c.g.)

cedida bienal (c.g.) / María Vargas, con Domingo Rubichi

El segundo de los espectáculos de la I Bienal de Cante de Jerez tampoco defraudó. Fueron más de tres horas de duración a las que se enfrentó el público, que volvió a llenar el patio del Museo del Enganche de la Real Escuela.

Desde mis entrañas’, como se había denominado al montaje, ofreció a los asistentes de escuchar a dos nuevos valores de la música flamenca, de un lado la joven guitarrista jerezana Alba Espert, que dejó patente su conocimiento y su buena técnica; y de otro Ana Crisman, que con su arpa transportó a los espectadores a sonidos impensables, sobre todo porque su arpa no puede ser más flamenca.

Sin embargo, el plato fuerte de la noche lo protagonizaban tres voces de gran calado, Elu de Jerez, Dolores Agujetas y María Vargas.

Elu alumbró la noche con la guitarra de Domingo Rubichi, exquisita durante toda la velada, y demostrando su poderío encima del escenario. Igual ocurrió con Dolores Agujetas, que regaló cante desde dentro, con unos fandangos de sello agujetero muy aplaudidos. El cierre fue para María Vargas, que se reencontraba con el público de Jerez y no defraudó, pues mantiene esa elegancia y buen gusto en el cante.

Previamente, José María Castaño realizó una ruta guiada, que se denominó ‘Del duende’, donde los participantes pudieron conocer historias de Santiago y San Miguel.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios