Arquitectura · La belleza intangible

Mejor que mejor

ASÍ es como se siente el redactor de esta página tras haber sido premiado por el Colegio de Arquitectos de Cádiz en el apartado de Fomento y Difusión de la Arquitectura en reconocimiento de la labor semanal de escribir en torno a La Belleza Intangible, distinción que se hace extensiva a los colaboradores ocasionales en la misma y también a todos los trabajadores de este periódico. El texto que sigue Difundiendo la Arquitectura, es un extracto del de presentación a la convocatoria del mencionado galardón. 

Difundir (RAE)

1. Extender, esparcir, propagar físicamente. 2. Transformar los rayos procedentes de un foco luminoso en luz que se propaga en todas direcciones. 

3. Propagar o divulgar conocimientos, noticias, actitudes, costumbres, modas, etc.

Que los arquitectos llevamos mucho tiempo errando el tiro es una realidad que se demuestra por sí misma. No hay más que pensar dónde nos ha puesto la sociedad (o nuestros gobernantes, nuestros vecinos, nuestros propios compañeros que trabajan para la administración) en cuanto han tenido una oportunidad, en este caso aprovechando la crisis interminable, me refiero.

Hacemos arquitectura y la mayoría de las veces pretendemos que los demás nos entiendan sin hacer un mínimo esfuerzo por explicarnos. Cuando lo hacemos empleamos un lenguaje endogámico incomprensible para la mayoría de la gente corriente.

Con esa idea empecé a escribir en El Independiente de Cádiz, un hermoso intento de prensa libre en el que colaboré las trece semanas que duró el periódico con trece artículos que bajo el título de Sección Transversal fueron publicados en el dominical. Esta revista recibió el premio Andalucía de periodismo en el año 2013, premio del que me sentí orgulloso partícipe. Fue una especie de iniciación en la comunicación periódica.

En 2014 empezó mi colaboración semanal en Diario de Jerez con una página de arquitectura, La Belleza Intangible. Dos artículos cada semana, uno principal sobre arquitectura, ciudad, territorio o medio ambiente y otro, bajo la sección Mortero Bastardo o bien A Vista de Pájaro, en las que de una manera más relajada se tratan asuntos más tangenciales a la arquitectura aunque relacionados. 

En este tiempo he tratado de  emplear un lenguaje que sea comprensible para la mayoría de la gente que decide leer el periódico cada miércoles; escribir sobre asuntos relacionados con la arquitectura, sea del pasado o actual, con el único objetivo de ilustrar al que no sabe o hacer recordar al que sí; introducir, a veces, elementos de debate sobre lo que de verdad importa de la arquitectura; por último, transmitir como perteneciente a todos los arquitectos mi propia pasión por la arquitectura. 

Asumo la decepción del que sabe mejor que yo sobre lo tratado. También los posibles errores de apreciación o de opinión. De todo ello no espero conseguir otra cosa que un futuro mejor para la arquitectura y para los arquitectos, en particular para todos aquellos que mantienen la dignidad profesional y que pese a tener tantos elementos en contra, continúan esforzándose por alcanzar con su trabajo corriente la belleza intangible de la arquitectura.

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