Alberto Ortega

Casa vito, cuando Italia está en el plato

Paladar

21 de octubre 2023 - 00:30

Madrid se ha convertido en una de las principales ciudades italianas, gastronómicamente hablando. Y hablamos de los sabores y productos de Italia de verdad, que siempre funcionan si además se le añaden sabores nuestros. En Casa Vito, en la arbolada calle Juan Bravo (no demasiado lejos de la embajada italiana) sirven unas zamburiñas gallegas gratinadas en crema carbonara y queso grana padano (en la foto) que son un buen ejemplo de esa fusión hispanoitaliana, aunque lo de ‘fusión’ no es una palabra técnicamente necesaria para utilizar tratándose del estrecho vínculo entre cosas de aquí y cosas de ahí al lado, como Italia. También sucede con la pasta orecchiette con un guiso de carrilleras y setas que nos transporta a la dehesa onubense de inmediato.

Esta reciente apertura madrileña de Casa Vito es uno de los locales del grupo Vespok, una joven compañía formada por un equipo que ha sabido reunir lo informal con la excelencia para formar cartas que abren el horizonte de una cocina tan reconocible como la italiana. Este restaurante ofrece una típica decoración de una trattoria napolitana con elementos de diseño y seducción que invitan al encuentro divertido y a la charla entre familia y amigos. Y, si se trata del fin de semana y el tardeo, la primera planta se convierte en un local de música para extender la velada con cócteles y copas. Un estilo que va perfilando este Vito que abre las puertas de su casa en el cogollo de Madrid.

A los componentes habituales de un menú italiano el comensal se relame de antemano con las alcachofas confitadas con scarmoza, aceitunas y pistachos como entrante junto a la burrata con tapenada o con pesto rojo, tartufata y pimientos caramelizados. Y si es la provoleta, aquí se elevan con unos tomates confitados que delatan su proximidad.

Con el guiño italoamericano que también se trasluce en sus paredes, Casa Vito también ofrece los bocadillos que se disfrutan en las calles neoyorquinas con un inmenso pastrami, en todos sus aspectos.

El apartado de pasta es extenso, como debe ser, para ir recorriendo palmo a palmo la geografía del país de la bota. Los penne se sirven con una cama de calabacín picado en crema de provolone que desgustaríamos en el hogar de una atenta nonna, o los ravioli con espinacas, ricotta y salsa de nuez. La pasta nera se embarca en el mar con rape, chipirones y gambas. Y en cuestión de pizzas el señor Vito se pone a prueba con una fina masa muy personal y muy italiana con esa panorámica de ingredientes que ansían los comensales que buscan Italia en el plato, no atiborrarse de masa y queso.

Y para rematar, postres muy de allí que ya son de aquí. Bueno, todavía nos queda brindar y bailar.

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