IA minimalista

29 de enero 2026 - 03:06

No podemos negarnos a lidiar con la IA, con la CIA, con la OTAN, el ADN o la OMS. Ni con ADIF, el PIB o los GPS. Estamos en un mundo de siglas, de reducciones de palabras, de achicamiento de frases, abreviaturas y de anglicismos. O lo que es lo mismo, tiempos de ahorro, de recortes y de minimalismo. Por no dar explicaciones, ni se habla. No entendemos lo que está pasando, aunque muchos anden por FITUR como si todo fuese bien. Nunca llueve a gusto de todos, ni por culpa de Ingrid, Joseph o Kristin, ni por los mapas del tiempo, ni por la AEMET. Tampoco hay elementos suficientes para poder achacar todo al cambio climático o al efecto invernadero del CO2 y ya ni siquiera los expertos se pronuncian sobre las causas de las tragedias que nos suceden. Toda la culpa no se la vamos a echar a Trump, aunque, en realidad, más que un humanoide curioso, parezca una mezcla de androide tipo OBK -Obi-wan-kenobi-,R2 y de Skywalker, SK. El comercio electrónico se encarga de crear adictos y las siglas como TEMU -bajo precio- así lo hacen. Las videoconferencias se hacen por ZOOM y la AI -ayuno intermitente- está creciendo enteros para conseguir cuerpos FIT de gimnasio mientras lo de almorzar una píldora está al caer. En los últimos días, todo el poder de la red X se está extendiendo de manera maliciosa por todo el mundo, y las malas lenguas hablan del recorrido de la inteligencia artificial que nos va a cambiar la forma de ver el mundo. Ya no hay CDs ni DVDs; eso sí, algún pendrive falocéntrico queda por ahí y los ordenadores, las tablets, los relojes inteligentes son cada vez más pequeños. Las carreteras de google, números romanos. Los aeropuertos de AENA, jeroglíficos de algoritmos tipo SVQ como Sevilla o XRY, Jerez. Como nos despistemos y sigamos reduciéndonos como personas con valores, nos mandan a la nube un día de estos, con billete de ida y sin retorno. No sería mala idea.

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