No es ninguna broma

18 de febrero 2026 - 03:07

Muchos creen que la ultraderecha (VOX y Se acabó la fiesta) cabalga hacia un triunfo electoral sobre la inconsistencia de un PP permeable y desorientado que, de mirar por el retrovisor, corre el riesgo de estrellarse. Hoy, en el PP oyen la palabra sorpasso y muchos tiemblan.

Es obvio que derechos y mejoras que costaron años de lucha pueden venirse abajo en poco tiempo por una hipotética mayoría derecha/ultra. Por eso sería importante una reflexión serena sobre lo que en nuestro país supondría esa mayoría derecha/ultra o ultra/derecha. Los objetivos de los ultras puede resumirse en unas pocas líneas que se entresacan de las propuestas de su programa electoral, cosméticamente maquillado para no asustar de entrada. Podemos citar: - Supresión de las autonomías, todo el poder de nuevo a Madrid. – Impedir el normal funcionamiento de sindicatos y partidos, o sea de la defensa de los trabajadores y de la participación política. – Quitar el carácter universal de los servicios públicos fundamentales con subterfugios como el cheque escolar para todos. – Control de la inmigración para tener la mano de obra justa que permita su explotación y para echarles la culpa de todo lo malo que ocurra. – Defensa de un modelo heteropatriarcal, o sea, la mujer en casa para procrear y a ver cómo hacemos la vida imposible al colectivo LGTBIQ+. O sea, la vuelta a aquello de Dios, Patria, Rey que este país superó con democracia. Bueno… lo de Dios siempre y cuando la Iglesia no se vuelva roja como con los inmigrantes.

Trump, con su gestapo llamada ICE, marca el camino. También Milei en Argentina con su reforma laboral (jornadas hasta 12 horas, limitación de la huelga y las indemnizaciones…) En Brasil supieron librarse de Bolsonaro con Lula. Si se reflexiona, hay esperanza.

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