El parqué
Caídas generalizadas
Todo el mundo tiene claro que la frase de lo de Madrid al cielo es toda una metáfora auténtica que tiene un valor sentimental especial y que lo de que Sevilla tenga un color especial no deja de ser una oda a una ciudad llena de colorido, de olores y de historia, pero lo que ahora está de moda es la maniobra institucional de airear que Jerez es un planeta con todo lo que una palabra así encierra. Un nuevo planeta que se suma a los existentes en nuestra galaxia y que quiere asombrar por su particularidad.
Con independencia de los intereses escondidos detrás de la publicidad, lo cierto es que tiene toda la razón, pero con permiso de la madre naturaleza. Es el planeta de las inundaciones, para sonrojo de los telediarios, que no es capaz, corporación tras corporación, de tomar cartas en el asunto para que las zonas inundables no sean pasto de las aguas y que el alcantarillado del subsuelo deje de ser medieval para poder estar a la altura del siglo en el que estamos. El planeta del agua y del barro buscando sus salidas naturales y que se lleva por delante lo que encuentra, arrastrando viviendas, enseres y haciendo que sus ciudadanos de segunda sean siempre los damnificados.
Es el planeta de la falta de previsión, década tras década, para solucionar un problema milenario desde que las barcas amarraban por San Telmo. Un planeta del desorden urbanístico y de la falta de criterio para integrar pedanías de manera preventiva y segura. Es un planeta imaginario donde nadie parece ser consciente de lo que debe hacer. Un planeta habitado por demasiado listillo astronómico girando alrededor de sí mismo, demasiado satélite ad latare que aparenta todo lo que puede, que habla más de lo que hace y que brilla con luz propia de tanta gomina. Tanto, que llega a encandilar, que solo hace dar vueltas alrededor de una hipotética estrella y con el rumbo perdido.
No sabemos si este planeta ha sido aceptado en la federación de astronomía mundial, pero lo que sí es cierto que va a ser difícil que cumpla con los requisitos puesto que más se parece a un planeta de los simios pero sin neuronas.
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