Análisis

joaquín rábago

Un retrato del Dante por Andrea del Castagno

Un retrato imaginado del Dante por Andrea del Castagno, con el sentido de la monumentalidad que caracteriza siempre su obra, se exhibe provisionalmente en una pequeña localidad de los Apeninos.

Se trata del pueblecito de San Godenzo, del que era original ese gran pintor del Quattrocento, y forma parte del nuevo proyecto de la florentina Galería de los Uffizi bautizada "Uffizi diffusi", consistente en exhibir en distintos lugares algunos de sus tesoros.

El retrato fue restaurado con motivo de la conmemoración este mes de septiembre de los 700 años transcurridos desde la muerte del autor de la Divina Comedia, que pasó algún tiempo también en aquel lugar, esperando en vano a que la República de Florencia autorizase su regreso a su ciudad natal.

En el marco de ese proyecto pionero de los Uffizi se organizarán durante los cinco años pequeñas exposiciones en diferentes localidades de la Toscana, convirtiendo a esa bellísima región de la Italia central en una extensa galería.

La galería florentina aprovechará el hecho de que tiene en sus depósitos obras importantes que no puede exhibir permanentemente por falta de espacio, lo cual beneficiará, según se espera, a toda la región, estableciendo un vínculo entre el turismo cultural y el de la naturaleza.

A ese fin se están ampliando las vías ciclistas entre las distintas localidades, según explica el director de la famosa galería florentina, el historiador alemán del arte Eike Schmidt, que antes pasó por la Galería Nacional de Washington y el museo J. Paul Getty, de Los Ángeles (1).

Al mismo tiempo se trata de librar a los Uffizi y en general a la ciudad de Florencia de la excesiva presión turística, que, aunque contribuye a la prosperidad de la ciudad, genera también mucha basura, para continua irritación de quienes allí viven.

Los "Uffizi diffusi", que podría traducirse como "Uffizi dispersos", contribuirán, en opinión de sus máximos responsables, a descentralizar y democratizar el disfrute del gran acervo cultural de la Toscana.

Las obras de arte tomarán, aunque sólo sea provisionalmente, el camino inverso al de otros tiempos, cuando dejaron las iglesias y los monasterios, donde habían dejado de estar seguras, para incorporarse a los museos.

"Afortunadamente las técnicas de seguridad han avanzado mucho, lo que posibilita esa descentralización", explica Schmidt, que recuerda que en los años setenta debía permanecer un coche de la policía las veinticuatro horas del día aparcado frente a los Uffizi.

Schmidt pretende acercar el arte al gran público, especialmente a los jóvenes, y se lamenta de la existencia en Italia de un cierto "conservadurismo" cultural, que tiende a ver en los Uffizi algo así como "un templo de arte", totalmente ajeno a la actualidad.

El director de los Uffizi ha sido acusado, sin embargo, por algunos de "trivializar" los tesoros artísticos que se conservan en la galería al autorizar la presentación en sus salas del nuevo álbum de algún cantante o al permitir a una conocida "influencer" exhibirse ante un famoso cuadro de Botticelli.

"Lo trivial, responde Schmidt, es reducir a Botticelli a su condición de florentino, lo que no es sino practicar un patriotismo de campanario", cuando habría que abrir, según él, la mirada a las nuevas expresiones artísticas y dejar de considerar que "lo divertido está siempre amenazado por la comercialización".

(1)En declaraciones al diario Frankfurter Allgemeine Zeitung.

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