Amenaza global al Estado de Derecho
San Blas
En Jerez la devoción a San Blas está confirmada desde, al menos, 1392, cuando ya existía un hospital dedicado al mismo. Situado dentro de la collación de San Mateo, en la propia calle de su nombre, este establecimiento siguió en uso hasta el decreto de reducción de hospitales de finales del siglo XVI, siendo vendido el edificio en 1595. Por esos años hay constancia de la existencia de una talla del santo que presidía el retablo de la desaparecida capilla, escultura que es imposible identificar con la actual.
Todo parece indicar que tras la desaparición del hospital la cofradía que lo regentaba debió de reorganizarse. Según los libros de visitas de fábrica de la parroquia de San Mateo, estaba vigente, al menos, a mediados del siglo XVIII. En este contexto no extrañan las importantes celebraciones que tenían lugar en esa época el día de su festividad en la plaza del Mercado, donde se corrían toros y se hacían juegos ecuestres. Ya por entonces su culto estaba a cargo del gremio de laneros, que lo sacaba de manera anual en la procesión del Corpus Christi. Sería el momento en el que se realizaría la imagen que subsiste, que en sus ampulosos bucles de barba y cabello manifiesta la autoría de un escultor genovés afincado entonces en la zona, José Novaro. Con motivo de la próxima publicación de un trabajo sobre este artista habrá ocasión de hablar de él.
Tras la desaparición de dicha corporación gremial en el siglo XIX, la devoción terminó enfriándose. Pero en 1952 un grupo de feligreses crearon una asociación de fieles para organizar cultos, procesión y desarrollar una labor caritativa. En 1984 quedó incorporada dentro de la hermandad del Desconsuelo, que es la encargada en la actualidad de la veneración al santo, manteniendo viva la singular costumbre de la bendición y venta de las rosquillas que el día de hoy tendrá lugar en San Mateo.
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