1965: Cirarda, Villamarta y las Asociaciones Católicas de Padres de Familia de Jerez

Monseñor Cirarda, en Villamarta, el 10 de enero de 1965.
Monseñor Cirarda, en Villamarta, el 10 de enero de 1965.

23 de febrero 2026 - 06:36

Nace -con perfiles de saudade- otra primavera cuyo vértice se posa, aleve, sobre nuestras espaldas. Deviene el olor a dama de noche. La nostalgia aún adolescente de aquella bisabuela de rizos de plata de ley pretende trazar la rayuela de sus años infantiles. La primavera luce la tez anacarada. El lagrimal seco. Las manos con textura de seda. Los párpados como fundidos en cera virgen. Nada se apila en su contorno. La primavera es como una frase subordinada de Eugenio Noel. Como un adjetivo de Manuel Barrios. La primavera siempre es tiempo que ni pintiparado para tirar del hilo de la cometa de la historia. Por esta razón hoy nos remontamos a un Jerez aparentemente color sepia que sin embargo pintaba azules de alegre algarabía y verde esperanza en el lienzo de su actualidad. Pongamos que hablamos del domingo 10 de enero de 1965. Un evento tan religioso como institucional marcó la franja matutina: las Asociaciones Católicas de Padres de Familia de Jerez celebraron su segunda convocatoria anual de confraternidad: a saber: un encuentro emotivo que reunió a numerosos miembros de las asociaciones en el Teatro Villamarta -a la sazón cedido generosamente por su propietario-. El acto estuvo presidido por el obispo-vicario monseñor José María Cirarda Lachiondo.

Desde bastante antes de la hora prevista comenzaron a llegar al centro de la ciudad grupos procedentes de distintos puntos de Jerez: padres de familia de centros docentes y religiosos, acompañados por sus familias, quienes a no dudarlo abarrotaron por completo el teatro. Previamente al inicio de la ceremonia, el padre José María Ruiz de Azúa, familiar del prelado, explicó desde los micrófonos el orden del programa religioso y recreativo. Minutos más tarde hizo su entrada el referido obispo‑auxiliar y vicario de Jerez acompañado por el presidente de la Federación de Asociaciones Católicas, Antonio Mateos Mancilla, y otros directivos. Fue recibido con muestras de afecto por un público en el que destacaban directores y comisiones de religiosos y religiosas de los centros de enseñanza de la localidad. Tras un canto litúrgico, el prelado fue ovacionado.

Monseñor Cirarda inició la misa comunitaria desde el escenario, asistido por seis acólitos y por los padres Villalobos, González y Huidobro, mientras que el padre José María Ruiz de Azúa dirigió la parte dialogada. Durante la homilía, centró su mensaje en la familia de Belén. El prelado invitó a los padres de familia a dar gracias a Dios por tres motivos: el nacimiento y crecimiento de Jesús, el hecho de formar parte de un hogar católico y “la oportunidad de vivir en tiempos del Concilio Vaticano II, que, pese a las dificultades políticas en muchas regiones del mundo, representaban un periodo de gran gracia para la familia cristiana”. Puso como ejemplo la Sagrada Familia de Nazaret, animando a imitarla con autenticidad y profundidad. No dudó en pedir bendiciones para todos los hogares de Jerez.

A continuación, varios padres de familia subieron al escenario con sus esposas para entregar a Cirarda objetos litúrgicos y un donativo en metálico reunido mediante aportaciones voluntarias. Un padre y su hijo leyeron dos oraciones en nombre de todos. Tras la ceremonia, intervino el presidente de la Federación, Antonio Mateos Mancilla, quien dirigió un saludo respetuoso al obispo y agradeció su presencia, calificándolo de “padrazo impregnado de bondad”. La jornada concluyó con una parte recreativa, presidida por el obispo desde una de las plateas. Participaron grupos artísticos de distintos centros docentes: la Rondalla Femenina de las Salesianas, el Cestero de Belén de la Compañía de María, el Coro del Buen Pastor, el grupo del “Oeste” del Colegio de La Salle, y el alumno marianista José María Mateos de la Calle, entre otros. De otro lado, y al margen del acontecimiento centrado en el coliseo jerezano, la Real Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Jerez rogó a sus hermanos la asistencia al solemne funeral que, por el eterno descanso del alma de Concepción Fernández-Humanes Rodríguez (dama de Nuestra Señora del Rocío) -fallecida el 14 de diciembre de 1964 y esposa que fue de Manuel Valderas Sevilla-, tendría lugar el martes 12 a las diez de la mañana en el Convento de Santo Domingo.

stats