HABLANDO EN EL DESIERTO

Francisco Bejarano

El Arzobispo de Canterbury

17 de agosto 2008 - 01:00

El nombre español de Canterbury es Cantorbery, aunque veo, salvo en los santorales, que está en franco desuso. En esta ciudad esta la sede del primado de la Iglesia Anglicana y, supongo, del primado de la Iglesia Romana, si hay, como en tantas ciudades británicas, doble obispado. Rowan Williams, actual primado anglicano venía para artista de cine por lo que le gusta llamar la atención. La pinta no es mala para anciano prelado, pero con frecuencia se mete en asuntos doctrinales que engrosan los fieles de la Iglesia Católica y amenazan con un cisma en el anglicanismo. La jerarquía eclesiástica de cualquier credo no siempre resiste la tentación de ganar clientela, y como los tiempos son propicios para excentricidades, encuentran seguidores por un lado y lo pierden por otro. Será cuestión de hacer cuentas. No han faltado anglicanos defensores de que leyes islámicas se incorporen al ordenamiento jurídico británico. Clientela.

La idea de ordenar obispesas, en suspenso creo, ha dado nuevos católicos a la iglesia de Roma, como en su día la ordenación de presbíteras, pastoras o curesas, no sé cómo las llamarán, o la ordenación de un obispo homosexual a la que asistió su amante. El arzobispo primado tiene un argumento sobre la homosexualidad que cuela: la homosexualidad mala es aquella buscada para obtener nuevas experiencias sexuales sin ser propiamente homosexual, no la de quienes por inclinación de la naturaleza sienten deseos por personas de su propio sexo y se enamora con amor verdadero. El amor viene de Dios. El argumento, como digo, cuela, porque es parte de la mitología sexual popular. Cuántas veces hemos oído en referencia a alguien con fama de libertino: "Estaba tan harto de las mujeres que decidió acostarse con hombres." Es una creencia muy popular pero falsa. El sexo no es un guiso que se cambia por cansancio.

Quien está harto de mujeres, descansa y busca otras mujeres, porque el objeto del deseo no cambia desde que se fija. Si busca la compañía sexual de hombres, es porque tenía el deseo reprimido y un día decide dejar de reprimirlo. La pregonada bisexualidad al 50 por ciento no existe. Debe negarse su existencia porque es el engaño de una homosexualidad escondida que no tiene inconveniente en trato carnal con mujeres porque, por tradición, es mayoritaria y mejor vista. La interpretación del arzobispo cantuariense da para mucha discusión: "…las Escrituras se referían a los heterosexuales que buscaban variedad en sus experiencias sexuales, pero la Biblia no dice nada sobre la conducta de aquellos que por naturaleza tenían instintos homosexuales". Es verdad que la Biblia habla muy poco y vagamente de esta cuestión, pero para aclararlo harían falta concilios bizantinos, especialistas en lo sobrenatural incomprensible, cuánto más en los deseos y pasiones humanas en el Oriente bíblico.

stats