Su propio afán

Chanchullos Chánchez

Pedro Sánchez está intentando aprovechar la guerra de Ucrania para cubrir las vergüenzas de su gestión

Hay dos señores y una señora que cada vez que me ven por la calle, en vez de "Hola", me dicen: "¡Dales caña!". Al Gobierno. Yo les sonrío melancólicamente, porque lo mío no es meterme con nadie, sino analizar la actualidad. Ni siquiera hoy, aunque lo parezca, me voy a meter con el presidente Sánchez, sino a analizar fríamente lo que ha hecho.

Ha declarado que la subida de la inflación y los precios de la energía se deben a la guerra de Ucrania. Como la inflación venía lanzada desde antes, la mentira más burda no puede ser. Entiendo el truco, claro. Pretende engañar a la parte de la opinión pública que o no tenga memoria o tenga la voluntad de dejarse engañar. Pero por cuatro razones esto resulta impresentable.

La primera, es que convierte el sufrimiento de Ucrania en una fermosa cobertura para su augusta persona. O sea, instrumentaliza el dolor ajeno. Siempre que cualquiera aprovecha la enfermedad o la muerte de un ser querido para inventarse pretextos o excusas está haciéndole un feísimo anti-homenaje. Esto es aún peor porque estamos ante una guerra.

Después, es una falta de respeto al pueblo español, que ha visto cómo subían los precios desde mucho antes. ¿Se puede ser un líder democrático mintiendo tanto a la nación a la que representas?

En tercer lugar, estás vendiendo un argumentario que tendrán que defender los miembros de tu partido y los de tu "cuadra mediática", por decirlo a lo bestia. Impones en los que te siguen una impostura intelectual y económica de bochornosa magnitud.

Por último, y lo peor, huir del diagnóstico correcto y buscarse uno falso o sólo coyunturalmente verdadero y en una proporción tan pequeña, te incapacita para arreglar el problema. Sánchez se sacude su responsabilidad pasada, pero también la futura de dirigir la política energética de España. Si reconociese la dependencia de las importaciones, el porcentaje brutal de impuestos, el semi fiasco de la energía verde, la enormidad de nuestra deuda y los perjuicios de los prejuicios contra la energía nuclear… estaría poniendo las bases para arreglar el desaguisado.

Polonia en febrero bajó los impuestos sobre la gasolina y la electricidad y los quitó para el gas. Todo allí es mucho más barato que aquí, aunque están pegados a Ucrania. Si Sánchez aprovecha la guerra para guisarse su chanchullo mediático y electoralista, vayan pensando, en efecto, en bajar las calefacciones y aparcar los coches.

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