Opinión

Pepe Marín

Una década de teatro amateur en Jerez (i)

TRAS haber dedicado una especial atención a la información sobre nuestro apasionante y nunca bien ponderado mundo flamenco -tema sobre el que espero volver pronto-, respondiendo a sugerencias hechas por amigos aficionados, -amaters lo considero más apropiado-, el texto firmado por Francisco Reinoso -Paco, para los amigos-, aparecido en estas páginas el pasado día 3, resalta lo siguiente: “muchas historias olvidadas que no se deben arrinconar”, frase que ha sido el detonante que me ha hecho retomar un proyecto que “no se debe arrinconar” y que hace tiempo vengo acariciando cual es el de dedicar algún que otro espacio informativo -como este primero- a un tema para mí subyugante como es el teatro y que, aproximadamente durante una década ocupó -en Jerez y desde Jerez-, mi atención y la de un numeroso grupo de actores y actrices así como de atrecistas, decoradores y otros valiosos elementos tan necesarios para la puesta en escena de cualquier texto teatral ya sea clásico, moderno o contemporáneo.

La historia sobre el tema en cuestión comienza así: Desde mi arribada a Jerez en 1968 a fin de incorporarme a la plantilla de Radio Popular entré en contacto con los aficionados al arte de Talía existentes en la localidad con miras a configurar una agrupación que, bautizada con la denominación Grupo de Actores de Radio Popular, pudiéramos abarcar el mayor número de representaciones en los más diversos escenarios. Yo provenía del teatro profesional y, cansado de bolos por pueblos y ciudades de nuestra piel de toro, el trabajo en la radio me permitía un cierto sosiego en aquellos años ofreciéndome al tiempo la posibilidad de continuar con mi pasión al teatro, por lo que mi primer trabajo fue establecer contacto con la afición local mediante el grupo “Horizonte” que, dirigido por Alfonso Páez desplegaba la mayor actividad teatral en el contexto de la afición local, brindándome la oportunidad de colaborar en la obra “El abogado del diablo”, original de Morris L. West en versión libre de José María Pemán, función ofrecida en el salón del “Club de la Amistad”, perteneciente a la parroquia de Santo Domingo.

Arrancando como era mi propósito, ya con la denominación del referido grupo bajo los auspicios de Radio Popular de Jerez, en el desaparecido salón de actos del colegio de la Compañía dimos forma a un texto revolucionario por su tema y tratamiento escénico en aquellos años titulado “La historia del Zoo”, una obra original de Edwar Albee de sólo dos personajes que tuve el placer de interpretar compartiendo escenario con Lucas Martín. Anteriormente y, a manera de ensayo cara a la configuración del grupo, ofrecimos en el Teatro Villamarta el auto sacramental “El hospital de los locos”, de José Valdivieso, con ocasión del Congreso Eucarístico celebrado en Sevilla con ramificación en Jerez al pertenecer nuestra ciudad a dicha diócesis. Una vez formalizado el grupo pasé a trabajar dirigiendo e interpretando textos de los más diversos autores y en los más variados escenarios. Pero de ello pretendo ocuparme en una próxima entrega.

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