Por montera

Espadas en alto

Los andaluces merecemos explicaciones y tantos perdones como millones robados en los ERE

Juan Espadas está en construcción. El PSOE le ha encargado el darse a conocer por cada rincón de Andalucía. Espadas cuenta con un gran valor, su propia personalidad. Es cercano, un hombre sereno, moderado, con experiencia política que piensa en el ciudadano. En tan solo cuatro meses, desde que se le ha condecorado con el liderazgo del partido, ha estado manteniendo contactos con Juanma Moreno, de los que ha trascendido resultados tan positivos como amables. Vistas las últimas e infructuosas negociaciones por los presupuestos, aquello fue, sin duda alguna, un espejismo. En este inicio de su nuevo camino hacia la reconquista de la Junta se ha dejado llenar la maleta con los bártulos sanchistas que despreció Susana Díaz. Pedro Sanchez es, además de un hombre que no tiene palabra, rencoroso. Espadas, se aplica en satisfacer a su señor. Error. Grave error. Si Juan Espadas permite reconstruir el Partido Socialista andaluz con los aperos recibidos de Madrid, Andalucía volvería a perder. Retornaría a la comunidad que el propio alcalde de Sevilla describe estos días en sus entrevistas mediáticas y adjudica al gobierno actual. El concepto que proclama de nuestra tierra está muy lejos de la realidad y suena, muy cerca de la Andalucía empobrecida y con la marca de los escándalos de los ERE, el EREgate o el fondo de reptiles. Esa macro causa que enjuicia, aún veinte años después y con mas de cien juicios pendientes por celebrar, la mayor red de corrupción política creada desde dentro de las Juntas socialistas, los sindicatos de CCOO y UGT, que sobrepasó los mil millones de euros robados a los andaluces y que fueron repartidos entre familiares, amigos y militantes afines al PSOE-A. A ese magno crimen contra los andaluces se le sigue tapando, se le resta importancia; no se quiere hablar de él, el que quieren enterrar estando el animal aún vivo. Es tan magno el proceso que no hay jueces suficientes para abordar los casos pendientes, y veremos en qué concluye tanta sospechosa desidia. Pero para Espadas, esos tiempos en los que el también estuvo como consejero con Chaves, fueron admirables. Los andaluces merecemos explicaciones y tantos perdones como millones robados. A Juan Espadas, un líder andaluz, se le pide honradez y que no mienta. Se le recomendaría que construya su liderazgo basándose en su propia personalidad y valores. De otra manera perdería hasta su propios principios e identidad.

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