Fantasmas del PP

El fantasma de las legislaturas pasadas pasa ululando cada vez que Pablo Casado abre la boca

No, no digo que sean 'fantasmas' los del PP, y menos ahora que no les llega la manta (ni la sábana) al cuello con las encuestas. Son las psicofonías, que no trasmiten nada bueno y hasta un Madrid medroso me consta que ha llegado el eco de Vox. Los fantasmas del PP son como los de Cuento de Navidad de Charles Dickens: el del presente, el del pasado y el del futuro. Como acabamos de entrar en Adviento de Navidad, está justificado este guiño fantasmal y dickensiano.

El fantasma del presente lo comenté en un artículo hace unos días. Las encuestas han dado por unanimidad la victoria al PSOE de Susana. Eso ha partido por el eje la estrategia utilitarista del PP. Ni a Vox ni a Ciudadanos puede decirles que no van a ser útiles para echar al PSOE de la Junta porque él parece que tampoco.

Como si esto fuera poco, está el fantasma del pasado, que no se está sopesando como debería y que tiene una influencia psicológica muy grande entre los potenciales votantes del PP. Mariano Rajoy tuvo una mayoría muy absoluta, además de la mayor concentración de poder municipal, autonómico y nacional de nuestra historia democrática. No hizo mucho o, para ser más exacto, hizo otras cosas. Por eso, cuando Pablo Casado, con muy buena intención, promete ahora volver atrás la ley del aborto, recuperar las competencias de educación, la persecución implacable de la corrupción o bajar impuestos [sic], arrastra una falta de credibilidad de dimensiones de memoria histórica. Yo no discuto la honestidad ni la sinceridad de Casado, pero el fantasma del pasado pasa ululando cada vez que él abre la boca.

Y espera al fantasma del futuro… Si Vox dice esta boca es mía y con C's consolidado, el PP quedará entre la derecha y el centro. La pregunta que tendrán que responder es ¿hay espacio ahí? Yo creo que haberlo haylo. Vale, pero ¿cuál? Y esa respuesta, sin embargo, sí que resulta muy difícil de concretar. Más allá del resultado electoral del domingo, que en el PP firmarían con tal de que no hubiese sorpasso de Ciudadanos, el reto verdaderamente difícil va a ser encontrar una voz propia y unas propuestas diferenciables entre el centrismo centralista de Ciudadanos y la derecha contundente de Vox. ¿La gestión eficaz de la economía? Sí, eso no se les discute, pero ¿basta?.

El domingo veremos los efectos del fantasma del presente y del fantasma del pasado. El del futuro todavía no habrá dicho su último aullido.

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