Antonio Gallardo

"Frutas del tiempo"

Daltonmanías

LA Trompeta estaba sentada frente a su cuñada la Tambora murmurando de su nuera Martirio:

- ¿Y tú sabes lo que me dijo la mu sinvergonzona?

- ¿Qué te dijo, hija?

Paquito, de siete cofradieros, años interrumpió a su madre:

- Omá, que me tienes que comprá el cucurucho de cartón.

- ¡Cállate Paquito! que estoy hablando con tu tía de cosas muy importantesý Sigue hablando, Trompeta, que te escucho.

- Po ya no macuerdo de lo que te iba diciendo, ni de lo que te estaba hablando.

- De tu nuera Martirio, que te trae por la calle de la Amargura.

- Por la calle de la Amargura es poco. Me está llevando ar Carvario.

- Po vamos a tené que cambiá de procesión.

- ¿Tú te crees, Tambora, que se le pué decí a una suegra lo que ella me dijo?

- Omá. Ma crecío la cabeza. El cucurucho del año pasao se ma queao chico.

- Bueno Paquito. A vé si me dejas hablá.

- Sigue Trompeta. Me estabas diciendo que la Martirio te dijo lo que te dijo, pero no me has llegao a decí lo que te dijo.

- Me dijo que yo soy una mala presona. ¡Con lo que yo he hecho con élla, que la saqué de la calle y me la traje a viví conmigo!

- La curpa la tiene tu hijo Juan, Trompeta, que se enamoró de una mujé pública.

- Y tan pública, hija, que la conocen en tó los pueblos de alrededó.

- ¿Y tú qué le contestaste?

- Omá, cuando termines de hablar con la tita, tenemos que dí a que me midan la cabeza.

- ¡Ya está bien, Paquito! cuando las presonas mayores hablan los niños se callan.

- Ya llevo callao un rato, pero es que va a cerrá el hombre que hace los cucuruchos.

Intervino Dolores la Tambora:

- No se dice cucurucho, Paquito, se dice papirote.

- Eso es lo que debería de darle yo a este niño, un papirotazo en cada oreja.

- Sigue, Trompeta.

- Mira, cuñá .. La cogí por los hombros y le di contra el armario tres o cuatro cabezazos.

- ¿No te se partió el armario?

- No. Salió de él Manolito la Torrija.

- ¿Y que hacía en tu armario Manolito la Torrija?

- Omaíta, o vamos a tomarme medías de la cabeza o me meto un deo en la narí.

- Métete er deo Paquito, que eso distrae muchoý Como te iba diciendo, Tambora, cuando le di los tres o cuatro cabezazos y empezó esa mujé a echá chorros de sangre por la frente y la vio Manolito la Torrija le quiso cantá una saeta porque Manolito se emociona mu pronto.

- ¿Y qué buscaba Manolito en tu armario?

- Mi vestío de gitana, mujé, que se va de romería.

- ¿De romería en Cuaresma?

- De romería no, mujé, se va con Romero, que también ha salío del armario.

- ¿Der tuyo? ¿Eso es un armario o un clú de arterne?

- ¡Tambora, por Dios, ni en broma me digas esas cosas!

- Omaíta, ya me he cansao de meterme er deo en la narí. ¿Me meto otro?

- Sí, métete er gordo, a vé si nos trae suerte y nos tocaýCon que con las mismas, Tambora de mi arma,

- ¿Con qué mismas, Trompeta?

- Con las mismas lagunas de sangre que estaba echando por la frente cogí un taxi y me la llevé a Plasencia.

- A Urgencias querrás decí cuñá, que no abre er dinosaurio ni pa buscá la letra "A"

- ¿Pa qué voy a buscá yo la letra "A"? ¿Sa perdío?

- Sa perdío la buena costumbre de manejá el dinosaurio del Espasaý ¿Y qué te dijeron en Urgencias?

- Que otra vé que le pegue que le dé con el abanico y no con el armario.

- Claro, mujé, que vas a acabá con élla.

- Omaíta, me he hecho la mosqueta con er deo gordo.

- Tambora, hija, no pueo seguí contándote. Viá llevá ar niño ar farmapléjico a vé si le corta la demorragia, y endispué lo llevaré a que le tome medía de la cabeza el gachó de los papirotes.

- ¿Y en qué cofradía está tu apuntao, Juanito de mi corazón?

- En una nueva, tita, que sale de un garajeý

Las dos cuñadas se fueron para la farmacia taponando con las manos la nariz de Manolito que seguía repitiendo:

- Omaíta, ¿cuando se me corte la sangre, me vas a llevá a tomarme medía de la cabeza..?

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