POCO antes de morir Francesco d´Assisi, en el año 1226, el médico que le atendía le dijo que su mal no tenía cura, que pronto moriría. Francesco respondió: "Bienvenida sea mi hermana la muerte". El papa Francisco, ante las quejas del servicio de seguridad vaticana, respondió que no tenía miedo a la muerte. Muchos creen que lo matarán. Las personas que han ocupado su vida en hacer el bien, sean creyentes, ateos o agnósticos, no tienen miedo a la muerte. Sin embargo existe un esfuerzo propagandístico para no pensar en la conclusión vital. Hemos apartado de nosotros la realidad ineluctable de la muerte. Se propaga el carpe diem, la banalidad. Se valora la vida sin estación terminal. A muchos mártires cristianos, militantes de izquierda, pacifistas, bienhechores humanitarios, valorando la vida, se la arrebataron. Todos ellos forman una cadena, que podemos llamar la comunión de los santos. ¡Pura energía!

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios