Dos millones de refugiados es la escalofriante cifra que, de momento, nos deja la guerra de Ucrania. Mujeres y niños, que se ven obligados a dejar sus hogares para huir del horror que se está viviendo en su país. Sin embargo, esta terrible cifra, que se prevé que sea mayor en las próximas semanas, me lleva a compartir con ustedes una magnifica iniciativa que desde Algeciras se está llevando a cabo y para la cual necesitamos su generosidad.

La iniciativa tiene nombre propio, Nadia y Vova, dos menores ucranianos que han pasado los veranos con dos familias en España, una de ellas residente en la ciudad. Las dos familias españolas, temiendo lo peor, contactaron en días pasados con la familia de ambos, en la ciudad de Irpin, asediada por las tropas rusas y a 30 km al oeste de Kiev. En Irpin todo empeoraba cada día y la familia tomó la decisión de que una hija biológica suya, Olena, huyese en coche con sus dos niñas de 5 y 8 años, Nadia y Vova, y llevar con ella a Andreii, huérfano, hacia un campamento seguro. Las familias españolas se ofrecieron de inmediato a acoger a los tres y decidieron encontrarse entonces en la frontera polaca. Olena y sus hijas se dirigirían desde allí a Alemania donde tenían amigos, y las familias españolas se harían cargo de los demás. Dos días en el interior de un coche en la frontera, con miedo a quedarse sin comida, agua o combustible, con temperaturas muy bajas durante la noche y con un ritmo muy lento en el camino, hicieron temer a Olena. La colaboración desinteresada de dos abogados con los que tenían contacto desde España permitió al grupo cruzar la frontera. Una vez en Polonia y con ayuda de conocidos consiguieron alojamiento y comida y esperaron a que las dos familias españolas llegasen en avión desde Sevilla a Varsovia, y recogieran a los niños. La ayuda de la Embajada española en Polonia y los permisos recibidos por parte de la familia de acogida en Ucrania facilitaron el resto, permitiendo así el emocionado encuentro con Nadia, Vova y Andreii.

El propósito de María José, Alberto, Macarena y Carlos, los generosos y valientes padres protagonistas de esta historia, no es otro que conseguir el traslado y alojamiento de las familias que están abandonando el país, -los niños no vienen solos- y es necesario garantizar la acogida hasta que puedan valerse por sí mismas o decidan regresar a su país. La intervención en esta iniciativa de la Asociación Victoria Kent, para canalizar todas las peticiones de acogida y recibir las ayudas económicas, necesarias para fletar autobuses, está siendo fundamental. Su experiencia de más de 30 años ayudando a personas en riesgo de exclusión social y su reconocida actividad en la lucha contra la violencia de género las convierte en perfectas aliadas de esta iniciativa.

Donativos:ES 72 2100 2627 8102 1000 2628 Concepto UCRANIA (Nombre y DNI).

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