tribuna libre

Felipe / Morenés / Giles /

José Mata Aparicio, Caballo de Oro año 1975

12 de octubre 2012 - 01:00

ERAN las dos aproximadamente del mediodía. Cerraba mi ordenador para irme a casa, cuando advertí en el Facebook una noticia que publicaba el célebre auriga, varias veces campeón de España de enganches, también Caballo de Oro, Juan Robles Marchena y que al leerlo me produjo escalofríos. Decía esto: "Día triste para el mundo del Enganche. Me acaban de comunicar que ha fallecido esta mañana Pepe Mata en Jerez de la Frontera. Un día muy difícil para mí, que cuando era un niño me recogió en su casa de Jerez como a uno más de la familia. Con él me hice persona, mozo y cochero. Por mucho que busque no encontraría palabras de agradecimiento hacia él, su mujer y toda su familia que siento como mía. Descanse en paz MI AMIGO, MI MAESTRO y como yo digo, MI SEGUNDO PADRE".

José Mata Aparicio, Pepe Mata, es una persona sobradamente conocida para el pueblo de Jerez. Durante años nos deleitó guiando los caballos de varias casas señoriales, desde los pescantes de breaks, sociables, carrozas, etc. Su familia son de tradición cocheros. Su padre también lo fue. Nunca hizo otra cosa que domar caballos, montar a caballo, guiar coches. El servicio militar lo realizó en Caballería, en el 2º Deposito de Sementales de Jerez y cuando lo terminó se ofreció de cochero con D. ª Petra de la Riva, viuda de D. José Núñez de Villavicencio. Una señora hoy olvidada que fue una importante personalidad en los coches de caballos que incluso ella guiaba. Su hijo Pedro Domecq de la Riva fue Caballo de Oro en 1968 y se lo brindó a su madre, D. ª Petra. Siendo muy joven, por su pericia, fue mayoral en esta importante cochera jerezana. Más adelante, al fallecer la referida señora, pasó a prestar sus servicios con su hijo Pedro, donde estuvo hasta el fallecimiento del mismo.

La Real Escuela, siendo su mentor Álvaro Domecq Romero, compró íntegramente la cochera y el guadarnés de Pedro Domecq de la Riva, incluso su ganadería de caballos, pasando Pepe Mata a prestar sus servicios en la Real Escuela hasta su jubilación. Eso evitó su dispersión.

En cierta ocasión escribí estas alabanzas de mi amigo Pepe Mata y que reproduzco pues expresan mi admiración por él:

"En el año 1975, el noveno Caballo de Oro es entregado a Don José Mata Aparicio, el que fue Mayoral de la Ilma. Sra. Doña Petra de la Riva, viuda del Ilmo. Sr. D. José Domecq Núñez de Villavicencio. Cuántas cosas se podrían decir de mi admirado Pepe Mata. Se me agolpan. Es el arte y la gracia en el pescante de un coche de caballos. El cuerpo adelantado. Los brazos estirados sin exagerar. El sombrero de ala ancha o calañes terciado. ¡Cómo sonaba su tralla en el aire de las calles de Jerez para que los caballos trotasen airosos! Aquellos caballos castaños de la Casa de Doña Petra o de Domecq de la Riva, puros españoles o cruzados de pura sangre criados en el Cortijo de Casarejo".

En el pescante de los coches de Pedro Domecq de la Riva derrochó su arte en los más diversos lugares del mundo proclamando jerezanía. Desde las ferias de Sevilla y Jerez hasta Windsor en el Reino Unido, Viena, Francia, pasando por Madrid, Portugal y muchos otros lugares. Tuvo el honor de guiar la carretela que condujo al altar a S.A.R. la Infanta D. ª Elena en Sevilla. La preciosa carretela que se exhibe en el Museo de Coches de Caballos de Jerez y que perteneció a Juan Pedro Aladro, Príncipe de Kastriota y que se guardaba en las cocheras de la Casa Palacio de los Domecq (antes del Marqués de Montana) en la Alameda Cristina jerezana. Pasan por mis húmedos ojos aquel carrusel de coches de caballos en la Plaza Rivero en días de Feria. Cuando estrenaste traje, sociable y borlajes blancos en la boda de Sofía Domecq. Días tristes como aquel del funeral de D. Pedro, en el cual, Álvaro y tú tuvísteis la delicadeza de enganchar varios coches que acompañaron al cortejo hasta San Marcos. Tú de luto y corazón roto. Días de vinos, días de rosas. Por la misma senda el dolor y la alegría.

Con su partida desparece un trozo importante del Jerez castizo. De un Jerez que ha sido devorado por la modernidad. Donde los coches de caballos atronaban por las calles empedradas con sus llantas de hierro y las herraduras de los caballos. Un jerez romántico, bodeguero y campero en el cual había prosperidad. Donde la ciudad se fundía con las viñas y los campos que la circundaban. Coches de caballos, carros, eran la única forma de transporte que cedían paso al automóvil que se imponía. Pepe Mata podía contar, y me las contaba, muchas cosas de aquel Jerez. De sus cocheras, de sus ferias, de sus gentes. De los grandes señores y de la gente sencilla. Era un "señor" arriba en el pescante y en el trato de persona a persona. Derrochaba clase y educación. Su pasión eran sus caballos, sus enganches y por supuesto, cómo no, su familia, a la cual le dejó prendida su afición al enganche.

Descansa en paz, admirado amigo. Recordaremos tu arte y tu bonhomía. Siempre que suenen cascabeles de una calesera en Jerez será un homenaje a Pepe Mata; siempre que una media potencia de jacas jerezanas, bien almohazadas, con las guarniciones relucientes y sus cascabeles limpios, oliendo a almendras amargas, zotal, grasa de cascos David, nuestra imaginación volará hacia las alturas y entornaremos los ojos para recordarte poderoso y flamenco, con tu sombrero bien ladeado, en el pescante de un "Peter", manojo de riendas y tralla cruzada. ¡Qué bien la hacías sonar! ¡Con qué arte la recogías, liándola a la vara hasta la rabiza!

Me gustaría despedirme con los insuperables versos que escribió el extinto poeta sanluqueño, Antonio de León Manjón, para Doña Petra y en el que describe fantásticamente tu pasión y oficio:

Cuatro enganches esperan

Que bajara Doña Petra.

Rivero la esta mirando,

Bronce ya su estatua eterna.

Panales y berrocal,

Calañeses y chaquetas

De terciopelo bordadas

Color aceituna nueva.

Blanca la media y botines

Abiertos a media pierna,

Fajas de vivos colores,

Pañuelos azul turquesa,

Y echada sobre el pescante

Junto al manojo de riendas

Con el hierro de la casa

Una manta blanquinegra.

Mata y Bartolo vestidos

Con levitas y chisteras,

Chalecos color corinto

Azules las escarapelas

Los cuellos almidonados

Y botas color almendra.

(A Perico le avisaron

Que bajaba Doña Petra…..

Doña Petra ya se iba

Con sus hijos a la Feria.

Al pasar por capuchinos,

¡Jerez levantó Bandera!

Aromas de mosto y vino

Cantaban por las bodegas

Entre alegres bulerías

Y coplillas seguiriyeras….

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