Su propio afán
Enrique García-Máiquez
Unipartido
HABLANDO con unos amigos de fútbol cantera surgió la cuestión de la importancia que cada día más está adquiriendo la estatura del jugador para ser escogido por la mayoría de las canteras importantes de nuestro país.
Quizás por no estar muy metido hoy en día en estas cuestiones no estaba muy al tanto, es más siguiendo mi lógica vivencial, defendí que Messi, Xavi, Iniesta, Villa o Jordi Alba habían llegado a la primera plantilla del Barça e hicieron a ese equipo el mejor del mundo.
La cosa es que me quedé con esa cuestión dando vueltas en mi cabeza y me puse a indagar. Sin ir más lejos, en esta pretemporada tuvo un par de días de protagonismo la figura de Fermín López a raíz de su golazo ante el Real Madrid en Dallas. En La Vanguardia le dedicaron un amplio reportaje titulado 'le llamaban Fermín el pequeñín' en el que se glosaba su trayectoria hasta llegar a ese momento cumbre. De dicho artículo se deduce que su desarrollo antropométrico fue determinante para que no jugase todos los partidos que por talento se merecía. Jordi Roura por aquel entonces responsable del fútbol base del Barcelona señaló: "Yo me enfadaba cuando no lo ponían. El Barça también debe apostar por estos perfiles", evidenciando que el desarrollo físico del jugador está adquiriendo un gran peso específico a la hora de seleccionar y poner en un campo a jugar a un futbolista canterano.
Tan es así que ahondando en el tema me topé con un par de estudios universitarios que analizaban este tipo de aspectos. En uno de ellos denominado 'Efecto de la Edad Relativa ( RAE) en las canteras profesionales del fútbol español: revisión sistemática' me topé con una afirmación que me había dicho uno de los contertulios: "Los niños de enero arrollan, los de julio compiten y los de diciembre… sobreviven", que acuñó en su día Manuel Los Arcos Zaraitegui, entrenador de la cantera de Osasuna.
La autoimpuesta obligación de los clubes de ganar competiciones en la categorías inferiores existe cada vez más y más torneos alevines, infantiles, cadetes o juveniles que se televisan están perjudicando al talento puro. Se me viene a la memoria la historia de los hermanos Obama, que se convirtieron en estrellas en el torneo alevín de Brunete donde apabullaron al resto de equipos por su poderío físico, para años después pasar por el fútbol sin pena ni gloria.
Otras investigaciones y estudios llegan a conclusiones que dicen: "Estas asimetrías de nacimiento podrían llevar a los equipos a descartar a los atletas de maduración más tardía y a los nacidos más tarde en el año, induciendo un mayor abandono de esos jugadores con la consiguiente reducción de talentos" o esta otra: "La comparación entre grupos reveló que la incidencia del efecto de la edad relativa aumentaba progresivamente con un mayor nivel de participación en el fútbol juvenil. Este sesgo representa una pérdida significativa de talento potencial en el fútbol juvenil".
Después de leer a cerca de esta cuestión a la que nunca había echado cuenta me pregunto ¿es un acierto entonces la sobreexposición mediática de las categorías inferiores de nuestro fútbol? ¿La obligación de ganar en cualquier categoría antepone la fuerza a talento puro? ¿Qué mensaje estamos dando con este tipo de selección a nuestros hijos? ¿No será como escribió Joan Manuel Serrat en su canción 'Esos locos bajitos' que les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones? No lo sé, pero yo siempre buscaré el talento porque lo demás llegará.
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