la nicolumna

Nicolás Montoya

Manifiesto del enfado

ADEMÁS de los debates electorales aburridos hay mucha otra gente aburrida. Aburrida de no poder hacer algo por remediar la situación. Pero no sé si se han percatado de mucha otra que está eternamente enfadada y aburrida, pero que en realidad son chinos. Nacidos a miles de kilómetros, con la paciencia y el trabajo por bandera, nos invaden sin piedad. Tanto, que ya están queriendo comprar el Gallo Azul. Llegaron con rosas de plástico y diademas de colores en la feria de hace cinco años y ya están en la Porvera, en San Miguel y en media provincia. La globalidad hace de las suyas y en este caso más. Lo del libro rojo de Mao suena a época medieval, al lado de las facturas que te hacen en cualquier establecimiento que regentan las veinticuatro horas del día. A la economía gaditana se le está poniendo cara achinada, con ojos rasgados y familias numerosas clonadas vendiendo en los todo a cien. Los zapatos de las academias flamencas jerezanas son de China, al igual que los televisores de media mark y hasta las uvas del fino chino que venden con dragones embalsamados son recolectadas en la vendimia de Pekín. A este paso vamos a acordarnos de Mantaras y a hacer bueno al propio Pacheco, cuando decían que la justicia y la vida eran un cachondeo, porque tanto hablar de justicia y tantas manifestaciones por los problemas que nos rodean y una parte de nuestra población, con nombres y apellidos impronunciables tiene soluciones para todo. De China llegan a Cádiz barcos cargados de containers repletos de todo tipo de objetos cotidianos fabricados "made in China" que son igualitos a los de aquí, pero más baratos. Los tabancos de otros tiempos, las recovas y las atarazanas son ahora supermercados abiertos a cualquier hora. Están haciendo lo posible por hacer que en la zona de La Ina se instalen arrozales al por mayor. En Chapín empieza a correr el rumor de nuevo entrenador asiático, y en la Ciudad del Flamenco suenan movimientos de tierras a cargo de una empresa china interesada en abrir un campo de jaramagos chinos, con comercialización incluida de licor de jaramago caliente embotellado. Por cierto, las navidades y el año nuevo están al caer. Seguro que nos sorprenden aburridos. A los de China no.

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