ES algo que me ha pasado en más de una ocasión cuando estoy fuera de la 'frontera' -me refiero a la de Jerez, claro está- y que siempre me llena de orgullo. Cuando se reúne gente de diferentes ciudades, ya sean amigos o personas que se acaban de conocer, todos te acaban nombrando como 'el jerezano'. No sé el motivo. Supongo que es porque todos conocen Jerez o tienen una noción de lo que significa esta tierra. También puede ser que, simplemente, los de aquí somos más jerezanos que el vino y allí donde vamos 'roneamos' de nuestra ciudad.Casi siempre tiramos del caballo, el vino y el flamenco para describir lo nuestro. Imposible no hacerlo, aunque tenemos muchas más cosas. En cualquier lugar del mundo podrá explicar durante horas, días, semanas y meses qué tiene y ha tenido Jerez. Hasta nuestras rotondas tienen su encanto. No he visto mayor cara de alucinación que la de un pequeño de unos diez años que veía 'El Minotauro' por primera vez desde el autobús de Sevilla. Enorme. Aunque tengamos que mejorar, nuestra 'frontera' enamora a cualquiera.

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