A rienda suelta

Manuel Moure

Pejigueras

EL que no tenga un amigo pejigueras no sabe lo que se pierde. El cansino, el individuo 'jartible', merecería un lugar de honor en nuestro particular ranking de seres adorables, a pesar de que los pobres están mal mirados por el resto de los mortales. Bien es cierto -no lo negaremos- que un pejigueras puede provocar que las 24 horas del día se hagan muy pero que muy largas, pero cuando se levantan con gracia, estos insoportables te hacen liviana y cómoda la existencia. Quien no tenga un pejigueras en su vida debería apadrinar a un político, pero teniendo la precaución de que éste pudiera ser manejado con mando a distancia. Sería un gustazo verlo intentando largar la perorata mientras mantienes presionado el botón de silencio, o dándole adelante y atrás cuando lo sorprendes en una metida de pata, o cuando se cree que te engaña con políticas baratas y lo único que busca es un asiento bien pagado para un amigote en el PTA...

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