Enrique Gª-Máiquez

Pereza vs cansancio

Su propio afán

La pereza y el cansancio no son lo mismo,pero desde fuera se parecen mucho

11 de febrero 2023 - 01:33

Estaba tan cansado o tan perezoso que, cuando leí la pregunta, no me sentí con fuerzas (¿o era sin ganas?) de responderla. Ni recuerdo quién la hizo. Preguntaban cuál es la diferencia entre la pereza y el cansancio. Es un tema de gran actualidad, ya sea por el ritmo de trabajo que llevamos para poder pagar la inflación y los impuestos, ya sea por la pereza que nos da ver qué cosas hacen con nuestros impuestos.

Si uno está perezoso, la respuesta es fácil. El cansancio es la pereza después de haberte cansado. Y la pereza es el cansancio antes de haber hecho nada, preventivo. Por eso, digo a mis hijos que la pereza está para vencerse. Y el cansancio para después de haber vencido. Los versos de Cecilia Meireles son bellísimos: "Saudosa do que nâo faço,/ do que faço arrependida", pero mejor que los diga otro.

Más diferencias. El cansancio es del cuerpo y la pereza, del alma, aunque luego el hilemorfismo lo confunde todo y resulta difícil trazar una frontera. Dios ha unido nuestra alma a nuestro cuerpo y lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre. También se puede estar cansado de la propia pereza y darnos mucha pereza el cansancio, cuando lo que querríamos es estar pletóricos a todas horas. Cuando somos activistas (en el sentido de activos y no el sentido político, esto es, pasivo y partidario de la sopa boba de los "activistas") la pereza suele ser la manera que tiene el cuerpo de transmitirle al alma nuestro cansancio.

Por eso a la pereza hay que darle su sitio. Le debo dos cosas esenciales. Me sirve de brújula moral. Tengo comprobado que detecta antes que mi conciencia incluso cuál es mi verdadero deber a cada instante. Miro qué es lo que me da más pereza, y eso justo es lo que tengo que hacer. No falla nunca. Si me da pereza ayudar a mis hijos a hacer la tarea, tengo que dejar de trabajar. Si me muero de ganas de ayudar a mis hijos con la tarea, claramente tengo que trabajar. La otra ventaja de la pereza es que te libra de hacer muchísimas tonterías.

Al cansancio también hay que echarle cuenta. Te evita errores, porque si estás cansado es para que no te empeñes en seguir trabajando. El cansancio es, por último, la cobertura moral de la pereza. Su gran amigo. Su mejor compañía. La pereza, si es para descansar, se convierte en virtud y deja de ser vicio. Yo estoy deseando que los del Gobierno se cansen de una vez y les entre un poco de pereza de legislar, que no paran.

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